viernes, 18 de octubre de 2019

Inspiración para seguir jugando (en serio)



Vengo regresando de Dinamarca. Después de años de posponerlo finalmente me lancé a la reunión mundial de facilitadores de LEGO Serious Play, se realiza cada año en una pequeñísima ciudad llamada Billund. ¡Me tardé en asistir! Regreso inspirado por la comunidad de serio-jugadores y lleno de nuevas ideas.
Estuvimos por allá un poco más de 200 facilitadores de 43 países distintos, escuchamos 18 ponencias de 20 minutos que iban desde el impacto de las ciudades en la felicidad de las personas hasta la iatrogénesis pasando por la aplicación de tácticas militares en la frontera de las dos Coreas; todo por supuesto construyendo con ladrillitos de colores y muñecos amarillos sin dedos ni nariz.
También hubo mucha oportunidad de crear y fortalecer lazos... todo un reto para alguien introvertido como yo.
El sitio de la reunión fue alucinante: ¡LEGO House! Que buen lugar para dejar que la creatividad florezca. La vitalidad de la comunidad de facilitadores igual o más alucinante, casi se podían mirar las ideas y los esfuerzos creativos burbujeando y soltando chispas alrededor.

A mi regreso a México me quedo con estas 8 ideas-reflexiones-semillas-bloquesde2x4

  • ¡Me falta muuuuucho por seguir aprendiendo! y eso es esperanzador.
  • Regresa a las bases. Regresa a las bases. Regresa a las bases. (Build the f... tower!)
  • Reunirme, escuchar y charlar con gente más brillante de mi área de interés es inspirador. Debo hacerlo con más frecuencia... dime con quién andas y te diré quien eres decían las abuelitas.
  • El juego me ofrece mil y otras mil posibilidades más que aún no he explorado para enriquecer mi práctica profesional.
  • Integrar chispazos de LEGO Serious Play en mi trabajo con grupos puede ser muy útil.
  • Una buena pregunta invita a buenas respuestas.
  • Antes de tener cuidado con los prejuicios ajenos, necesito hacer conscientes los míos.
  • Existen 915,103,765 maneras distintas de ensamblar 6 piezas idénticas de LEGO de 2x4 (el ladrillito clásico)
  • ¡Me falta mucho por seguir aprendiendo! (si, ya lo había dicho pero es bueno recordarlo con frecuencia)

Creo que son buenos regalos para seguir construyendo. También me traje un par de preguntas dando vuelta en la cabeza
  • ¿Qué voy hacer con todo esto?
  • ¿Cómo voy a conectar mis otras pasiones -específicamente la narración y la PNL- con LSP?
  • ¿Qué puedo aportar a esta comunidad vibrante y estimulante?

Por lo pronto a seguir jugado y construyendo. 


Sergio Hernández Ledward



miércoles, 20 de febrero de 2019

¿Salimos a jugar?



La semana pasada tuve la suerte de guiar una sesión de “trabajo” con el equipo gerencial de una importante empresa fabricante de motores. Eran 13 adultos profesionales y profesionistas con el reto de mejorar la cultura de su organización. La metodología que elegimos para la sesión se llama LEGO Serious Play (el juego serio de LEGO) y se utilizan un montón de los famosos ladrillitos para construir en sus más variadas presentaciones y también los monitos de cara amarilla y manos sin dedos.

El grupo se metió por completo en el juego, construyó representaciones de “el primer amor”, “el líder del terror” y de las acciones que guiarán a su organización para aumentar el compañerismo, el reconocimiento y la confianza. Al cierre el líder de ese equipo estaba muy asombrado y me dijo “es el plan más robusto que hemos generado” y alguien más añadió “y sin censuras, ni conflictos”. Yo terminé agotado pues jugar también cansa, pero también muy contento de lo que somos capaces de lograr cuando invocamos al espíritu del juego.
Así que estos días he estado pensando en los beneficios de jugar, sobre todo de jugar en serio tal como juegan los niños.

· El juego desarrolla la creatividad. La mente se suelta de sus ataduras, de sus patrones habituales y genera muchos escenarios, algunos posibles y otros descabellados. Nuevas conexiones neuronales florecen (junto con soluciones que no habíamos pensado).
· El juego brinda alegría. El juego debe ser divertido, cuando jugamos el tiempo vuela y la sonrisa surge fácil, nos sentimos llenos de vida inmersos en una actividad que disfrutamos.
· El juego aumenta la empatía. En el juego podemos transformarnos en otro, en muchos otros, en cualquier otro. Podemos ser el hombre araña, un guerrero ninja, una princesa mágica o el supervisor de calidad del turno de la tarde… y cuando nos convertimos en otro, vemos y sentimos lo que no podíamos hacer en nuestros propios zapatos, entendemos más.
·  El juego reduce el estrés. Mientras jugamos el pasado y el futuro se diluyen y sólo queda el momento presente, en el que no vive la ansiedad. Los niños sanos juegan y juegan… y el estrés sólo llega junto con el grito “¡Es hora de hacer tu tarea! ¡Recoge tus juguetes!”
· El juego alarga la vida. Existen múltiples estudios en los que se asocia el estrés con el envejecimiento y con multitud de enfermedades, así que el juego al reducir el estrés y aumentar el disfrute trae consigo el regalo de una vida más sana, además si el juego involucra al cuerpo los beneficios son aún más grandes.
· El juego reduce el conflicto. Cuando jugamos y sabemos que estamos jugando somos más ligeros, nos tomamos menos en serio y le bajamos un par de rayitas a nuestro autoimportancia. Socializamos desde la diversión, construimos con lo que el otro nos brinda y encontramos soluciones juntos.
· El juego facilita el aprendizaje. El cerebro se mantiene joven mientras juega, en ninguna etapa de nuestra vida aprendemos tanto como cuando niños, cuando el juego canaliza nuestra bendita curiosidad, cuando los esquemas educativos aún no lograban “estandarizarnos”.

Desafortunadamente crecemos y nos vamos olvidando de jugar. Un estudio hecho en 2018 por la empresa juguetera española Famosa encontró que el 60% de los papás no juega con sus hijos ni 2 horas a la semana. Si no jugamos con aquellos que están más cerca de nuestro corazón, es difícil que ese espíritu lúdico nos acompañe a otras actividades.
Creo que es momento de recordar y revivir aquellos días en los que alegremente tocábamos a la puerta de un amigo y le preguntábamos ¿salimos a jugar?

¿Qué tal si hoy salimos a jugar? Y me refiero al juego formal, a jugar futbol, videojuegos, a las escondidas, a policías y ladrones… pero también te invito a que le llevemos esta energía sonriente, creativa y llena de vida al trabajo, a las relaciones, a la reunión de producción, a la junta de ventas, al salón de clases… a nuestros proyectos importantes.

¿Qué dices? ¿Salimos a jugar?

Sergio Hernández Ledward
www.facebook.com/SergioHLedward




domingo, 30 de septiembre de 2018

El cuento es cerveza, baile, semilla y camino


Introducción

La vida continuará mientras haya quien cante, quien baile, quien cuente historias y quien las escuche” – Oren Lyons[i]

El cuento es el hechizo primordial, el primero de todos, el que le da forma al mundo y a los viajeros que por él andamos. Vamos caminando por un mundo tejido de cuentos, los que nos contaron de niños –con hilos multicolores- sobre la vida y las personas, sobre nuestro clan y los dioses, sobre el corazón y sus razones, y ¡por supuesto! los cuentos que nos contaron padres, hermanos, abuelos sobre nosotros mismos dando forma a quienes somos.
Vamos caminando por un mundo tejido de cuentos, los que compartimos con otros hechizándolos un poco y los que sólo son nuestros y que al contárnoslos en la intimidad de la mente nos hechizan por completo.
Vamos caminando por un mundo tejido de cuentos, por un mundo inacabado que crece cuando al contarlo volamos en lomos de dragón hacia tierras desconocidas, un mundo que se hace más amplio cuando lo miramos con ojos distintos, dejando los nuestros y poniéndonos los de la guerrera y el príncipe, los del duende, el genio y la doñita que vende churros, los del viejito sonriente, los del diablo bailarín y los de la niña que a todos ponía a volar con su risa; un mundo que se hace más profundo cuando los senderos del cuento nos llevan hacia adentro, a cuevas y cañadas, a ríos subterráneos, a cenotes llenos de tesoros y a cada uno de los enormes palacios que habitan la geografía de nuestro corazón.
Vamos caminando un mundo tejido de cuentos, un mundo inacabado que queda chato cuando sólo se escucha una historia, cuando la voz se desgasta y el cuento en vez de nacer de nuevo –fresquecito- se vuelve una triste y repetida imitación de sí mismo.
Somos una especie andante y contante, vamos de un lado para otro sin parar de contar. No cabe duda que los viajes ilustran, que amplían nuestros mapas del mundo tanto exterior como interior… pero ¿y los cuentos? ¿Por qué seguimos narrando sin cesar? ¿Cuál es la razón por la que el cuento hechiza a niños y a adultos sin distinción, cómo es que detiene al tiempo y transforma el espacio a nuestro alrededor?

Desarrollo

Yo no me dedico a la narración; mi oficio es conversar con grupos de adultos para facilitar aprendizajes de algo que ahora llaman “habilidades suaves” (esas cosas intangibles que van de la comunicación a las actitudes, los patrones de pensamiento, la creatividad, la motivación o el liderazgo) y siempre me ha parecido asombrosa la manera que en mis cursos, talleres, conferencias y diplomados el cuento se vuelve un elemento central. Adultos que con frecuencia viven inmersos en la preocupación, la urgencia y la necesidad de obtener resultados, cuando se permiten llegar al cuento sonríen, se relajan, se asombran, sueñan de nuevo o derraman lágrimas… se humanizan.
¿Cuáles son las profundas necesidades humanas que cubre la narración?
 Aún en un aula, sala de conferencias o salón de reuniones, los que estamos presentes cuando el cuento ocurre encontramos:
a) Una estrategia para el disfrute. Una cerveza sudadita en un día caluroso.
b)   Un baile comunitario
c)   Una semilla de esperanza y
d)   Un camino para el encuentro de uno mismo

A. El cuento es una estrategia para el disfrute. Lo sé por experiencia propia, pues mientras narro y el salón se transforma bajo mis pies, el gozo crece y se extiende, también por la referencia de mis alumnos que momentos antes eran adultos y pronto se convierten en sonrientes niños soñadores. 

En sus palabras:
·“Disfruto mucho más de la clase y mi aprendizaje cuando se usan historias”
·“Cuando llega el cuento me quedo callado, cierro mis ojos y me relajo escuchando”
·“No me quiero perder una palabra, me enganchan como si fuera una película”

Esto hace eco de lo que refieren O’Connor y Seymour[ii] (1996) cuando plantean que “la metáfora da vida a la formación, pasando del concepto teórico a la experiencia vivida”, o lo que dice Tim Hallbom[iii] (2014) “si no cuentas historias es árido, es un poco aburrido. Si alguien te brinda sólo estructura y conceptos es como leer un libro de texto, bastante aburrido”. El concepto puede parecer aburrido, abstracto, lejano y carente de vida, la experiencia es justo lo contrario, estimulante, viva, fresca y cercana. ¡Así deberíamos aprender! Es triste pensar en la cantidad de lugares destinados al aprendizaje que sólo se llenan de palabras inertes y por los que los cuentos jamás desfilan.
Pero la narración no sólo lleva al disfrute de quien escucha la historia, maestros narradores se alegran y asombran por igual. David Gordon[iv] (2014) dice “mi día de enseñanza no está completo si no le he contado una historia a mi grupo” y Mónica Esquinca[v] (2014) añade “usar historias me genera un buen estado y el proceso de enseñar se vuelve más sencillo y agradable
¿De qué otra forma decirlo? El cuento es una cerveza que refresca la experiencia.

B.El cuento es un baile comunitario. Compartir historias nos pone a bailar (metafóricamente) al mismo ritmo, nos lleva a tejer lazos relacionales, nos vuelve cómplices e incluso sintoniza nuestros cerebros. Pensemos en las anécdotas compartidas con los amigos, las aventuras adolescentes o los viajes en familia de la infancia, son esas historias las que nos acercan y llenan de vida una relación, es imposible entender una reunión familiar o de amigos en la que esas historias no se cuenten nuevamente.

Incluso el creciente campo de las neurociencias refuerza estas ideas. En los últimos años el desarrollo de esta nueva área del conocimiento humano y el mayor entendimiento que le ha brindado a la humanidad sobre el funcionamiento del cerebro también ha resultado en descubrimientos sobre lo que ocurre a nivel neuronal al escuchar una historia.

Estudios recientes realizados en Princeton, New Jersey, E.U. donde el Dr. Gowin (2011) investiga la correlación entre la activación de diferentes áreas del cerebro de quien narra una historia con quienes escuchan la misma historia. Los resultados indican que cuando alguien escucha una historia y la entiende experimenta los mismos patrones neuronales de la persona que la narra. El narrador y sus escuchas sintonizan sus cerebros. De modo que estas investigaciones apuntan hacia el hecho que compartir historias genera lazos comunitarios no sólo externamente sino incluso al llevar al cerebro a funcionar de un modo similar.

Hermosa magia la que permite que las imágenes, los sonidos, las sensaciones, la emoción, el asombro y las conexiones neuronales viajen de una mente a otras, haciéndonos bailar al mismo ritmo. De este modo mi dragón, mi bruja, mi samurái y hasta doña Chayito junto con todas sus emociones se multiplican como pequeños hongos luminosos por nuestras mentes, dejan de ser míos y se vuelven nuestros.

Así que las historias compartidas nos brindan pertenencia -una de las más anheladas necesidades humanas-, nos ayudan a generar un “nosotros”, nos vuelven parte del mismo tejido, nos hermanan.

C.El cuento es una semilla de esperanza. Como si disfrutar del aprendizaje y pertenecer a una comunidad de aprendientes fuera poca cosa, el cuento aún nos tiene otro regalo: siembra nuevas posibilidades en nuestra mente al hacernos vivir –literalmente vivir- nuevas experiencias.

Jorge Volpi[vi] (2011) nos dice “gracias al descubrimiento de las neuronas espejo, se ha corroborado una intuición ancestral: leer una novela es habitar el mundo. Mientras leo mis neuronas espejo se activan con una intensidad semejante a la que experimentan frente a un escenario auténtico –las novelas también son videojuegos. Y no sólo eso: si digo que los personajes de un libro me habitan, o que yo vivo en ellos no se trata de una simple baladronada.” De este modo plantea que al leer novela las personas aprenden no sólo conceptos o teoría sino que -gracias a las neuronas espejo- aprenden de un modo muy similar, si no idéntico, a la experiencia. Incluso se atreve a ir más allá cuando dice “Las grandes novelas no nos reconfortan: nos desafían. No nos alegran la tarde: cambian, literalmente, nuestras vidas”. Aunque Volpi habla específicamente de la lectura, la narración surte el mismo y poderoso efecto: nos brinda nuevas experiencias.

Ya sea que las palabras salgan de mí acariciando mis cuerdas vocales o que más bien lleguen a mi mente pasando por el oído y su pequeño taller de herrero con su yunque, estribo y martillo, el cuento no me vuelve un espectador indiferente, sino que me transforma. Me vuelvo un poco el ave mágica, la muerte enamorada y el entrenador de osos, enfrento sus retos, vivo sus anhelos y me adueño un poco de sus habilidades, en otras palabras, crezco. Regresando a Volpi “a causa de las neuronas espejo, yo en verdad soy Hamlet, Gargantúa, Tristram Shandy, Julien Sorel, Joseph K., Lulú o Aura: hago lo que ellos hacen, vivo sus aventuras, gozo o padezco, dudo, traiciono o me convierto, de un momento a otro, en una anciana

O como me dijo un alumno “el cuento me lleva a vivir en ese personaje y sentir como estaría yo haciendo lo mismo”, mientras que otro dice “te empiezas a meter, a involucrar tus sentidos y a veces a ponerte en el papel de algún personaje” o incluso “a veces la historia no te lleva a preguntarte ¿cómo le hago? o ¿cómo lo aplico en mi vida? sino que incluso te da la respuesta que buscabas”.

El cuento es una poderosa semilla de esperanza que pone a nuestra disposición infinidad de experiencias y no lo hace de forma teórica o abstracta, sino que nos las brinda en mente propia.

D.El cuento es un camino para el encuentro con uno mismo. Parece que el cuento nos lleva a otros territorios, que de pronto estamos en el campo, la montaña, el pueblito revolucionario, la selva africana, el quinto infierno o el reino de los djins, sin embargo si el cuento fuese camino sin duda nos llevaría hacia el interior de nosotros mismos.

Octavio Paz[vii] (1960) hablaba de los encuentros y las búsquedas cuando decía “para que pueda ser, he de ser otro, salir de mí, buscarme entre los otros, los otros que no son si yo no existo, los otros que me dan plena existencia”. Pareciera que está describiendo a la perfección la función del cuento; el cuento me convierte en otro, me lleva a salir de mí, a buscarme entre los personajes, personajes que no son, si yo no existo y que sin embargo me dan plena existencia.
Nick LeForce[viii] (2014) lo pone en estas palabras: “las historias son el alma de la humanidad, nos recuerdan quienes somos y qué es lo que amamos, nos enseñan a vivir, nos levantan cuando caemos, nos ayudan a encontrar la belleza tanto del amor como de la tragedia y nos dan la fuerza para encontrar nuestro camino, en un mundo a veces fantástico y a veces amenazante. Es por eso que nos sentamos asombrados a los pies de los grandes contadores de historias y permitimos que nos conduzcan hacia dentro -hacia nuestros sueños- y que nos abran la puerta hacia nuestro propio corazón”.

Es paradójico que los cuentos nos ponen en sintonía cerebral con el grupo creando un claro nosotros y al mismo tiempo nos llevan hasta la puerta de nuestro propio corazón. Si lo permitimos, los cuentos nos arrojan al sitio en el que palpita nuestra belleza única, la esencia de nuestro propio hilo multicolor e irrepetible. ¿Qué haremos ante esa puerta? ¿Tendremos la humildad de tocarla con respeto y suavidad? ¿Seremos lo suficientemente valientes para aceptar la invitación a pasar?
Hay que tener cuidado, hacia allá nos lleva el cuento.

Laurens Van der Post[ix] descubrió está doble función del cuento mientras aprendía de las naciones ancestrales en Sudáfrica: “El cuento era la posesión más sagrada del pueblo de los arbustos. Esta gente sabía lo que nosotros no; que sin una historia no tienes nación, ni cultura, ni civilización. Sin un cuento propio tampoco tienes una vida propia”.


Conclusiones

¿Qué ocurre cuando se narra en ambientes de aprendizaje y desarrollo personal con adultos? No es raro que el cuento nos transforme volviéndonos niños nuevamente, aún en salas de juntas, conferencias, talleres o capacitaciones. Tampoco es raro que deseemos que el cuento llegue y nos hechice. Me atrevo a afirmar que necesitamos desesperadamente del cuento y sus poderes.
1. El cuento es una estrategia para el disfrute. Que bien nos harían más y más personas apasionadas de su oficio, enamoradas de lo que hacen, aprendiendo placenteramente los secretos de su propio arte. Sentirnos vivos y sonrientes al aprender y al trabajar, no tiene porqué ser una inocente fantasía.
2. El cuento es un baile comunitario. Que urgente necesidad de generar un nosotros más amplio y más profundo, de sentir que pertenecemos, de relaciones más empáticas y de colectivos capaces de tenderse la mano. Tiempos y ambientes violentos, de separación, constante competencia y agandalle nos dejan muy clara esta necesidad, no es necesario mirar muy lejos. Pues el cuento es un baile comunitario.
3. El cuento es una semilla de esperanza. Ante los enormes retos que enfrentamos que bien nos haría volvernos más fuertes, más decididos, más creativos, más brillantes, más amorosos, más ligeros, poder vivir muchas vidas en una sola y volvernos más plenos con cada una.
4. El cuento es un camino para el encuentro con uno mismo. No estamos cortados con la misma tijera, ni con el mismo patrón, no somos piezas idénticas salidas de una línea de producción; la media, la curva normal, la mediana y el estándar son útiles en estadística, no tanto en el descubrimiento de uno mismo. Necesitamos seres humanos que se entregan auténticamente al mundo.

De modo que la narración no es sólo un divertimento para los adultos que aprenden, sino que brinda alternativas para satisfacer profundas necesidades humanas. Así que narremos y escuchemos por el placer de hacerlo y dejemos que el cuento nos hechice, que amplíe nuestro nosotros, que siembre esperanza y que nos deje a las puertas del propio corazón.

Bibliografía
·         Gordon, D., (1978). Therapeutic Metaphors. Estados Unidos: Metapublications.
·         Gowin, J., (2011). Why sharing stories bring people together. Obtenida el 28 de febrero de 2013, de http://www.psychologytoday.com/blog/you-illuminated/201106/why-sharing-stories-brings-people-together
·         Hernández, S. (2014). Observé al danzar del fuego. México: Edición de autor.
·         Hernández, S. (2016). Tesis de maestría La comunicación metafórica y su utilidad durante el proceso de enseñanza / aprendizaje de la Programación Neurolingüística. México
·         O´Connor, J., Seymour, J. (1995). Introducción a la PNL. (8ª edición). España: Editorial Urano.
·         O´Connor, J., Seymour, J. (1996). PNL para formadores. España: Editorial Urano.
·         Paz, O., (1960), Libertad bajo palabra. México: Fondo de Cultura Económica.
·         Volpi, J., (2011). Leer la mente. México: Alfaguara





[i] Activista por los derechos de los nativos norteamericanos
[ii] Autores de los libros Introducción a la PNL y PNL para formadores, entre otros.
[iii] Instructor y desarrollador internacional en los campos del Coaching, la Hipnosis y la Programación Neurolingüística
[iv] Autor del libro Metáforas terapéuticas
[v] Terapeuta, maestra de PNL y autora del libro SOS mi hijo está en apuros
[vi] Coordinador de difusión de la UNAM y autor del libro Leer la mente, entre otros.
[vii] Poeta, ensayista y diplomático mexicano. Premio nobel de literatura.
[viii] Poeta, maestro de hipnosis.
[ix] Escritor sudafricano del siglo XX

miércoles, 4 de julio de 2018

Tú y la Abundancia


Este frágil recipiente lo has vaciado una y otra vez para llenarlo eternamente de vida nueva.

Esta pequeña flauta de caña la has llevado por valles y montañas, soplando a través de ella melodías siempre nuevas.
Tus dones infinitos vienen a mis pequeñas manos, pasan los siglos y tú continuas vertiendo y todavía hay espacio para llenar.

-Rabindranath Tagore

El verbo abundar tiene un hermoso origen latino, en principio se relaciona con el agua de un río que sale en suaves ondas de su cauce. Es el agua que toca la tierra y con suavidad facilita la vida. 
Vamos a empezar este viaje conectando con el agua que vuelve fértil tu propia tierra. Por favor tómate unos segundos para buscar en tu historia de vida algún momento en él que te sentiste abundante. Busca un momento específico; una tarde en la que jugando siendo niño no te hacía falta nada y te sentiste libre y protegido, o tal vez cuando viste una bella puesta de sol tomado de la mano de tu amor adolescente, o cuando recibiste tu primer sueldo, un regalo inesperado o un abrazo lleno de cariño verdadero. 
No te apresures. Respira… y recuérdalo. ¿Era de mañana, de tarde o de noche? ¿Estabas en un lugar cerrado o al aire libre? ¿Estaba fresco, frío, calientito? ¿Qué edad tenías? ¿Qué era lo que miraban tus ojos? ¿Qué sonidos había a tu alrededor? ¿Qué te decías a ti mismo o a ti misma? Y sobre todo ¿cómo se sentía la abundancia en tu cuerpo?
En mi caso pronto viene a la mente mi madre preparando bacalao para la cena de navidad, estoy en la cocina, tal vez tengo ocho años, serán como las 7 de la tarde y mamá me permite comerme un par de papas –bañadas en esa salsa deliciosa- antes de tiempo. Me siento querido, protegido. ¡Nada me falta!

¿Qué significa vivir en abundancia?
Llevo algunos años preguntándole a mucha gente por sus momentos de abundancia. Me asombra la frecuencia con la que me hablan de la infancia, del juego, del cariño, de la familia y del contacto con la naturaleza. Rara vez me cuentan sobre los billetes, las monedas y los estados de cuenta. Parece que nuestro deseo de abundancia más que un objetivo futuro es nostalgia por regresar a aquellos momentos en los que nada nos preocupaba...

Así comienza mi nuevo libro que hoy estoy feliz por compartirte: Tú y la Abundancia. Es la suma de lo que he aprendido durante los últimos años sobre este tema que sin duda es apasionante. La abundancia no es otra cosa que gozo y alegría compartida, es nuestra herencia y nuestro derecho. Espero que al leerlo ¡y practicarlo! tú también contactes con esa gozosa herencia. 

A partir de cierto nivel de ingreso (una vez cubiertas las necesidades básicas de subsistencia y seguridad) hay dos cosas que podemos hacer con el dinero para contactar con la verdadera abundancia:
1) Usarlo para compartir experiencias.
2) Usarlo de modo generoso para mejorar (aunque sea un poquito) la vida de los demás.

Así que en ese espíritu aquí te lo comparto, completamente gratis con el deseo de que te sea muy útil, que encuentres ideas que te cuestionen, te reten y te den instrumentos para saberte aún más próspero de lo que ya eres.


Además cada descarga desde la pagina de la editorial, generará ingresos para Ha Ta Tukari un bellísimo proyecto de captación de agua de lluvias en la sierra huichol. El agua es vida, es abundancia, es flujo que se comparte. Si el tema te interesa, aquí te paso la liga para que sepas de lo que están haciendo estos amigos: Ha Ta Tukari - Agua Nuestra Vida

Si disfrutas del libro, por favor después de leerlo, pasa la voz:
1) Regresa a la página y ponle algunas estrellitas y un comentario positivo.
2) Comparte el enlace con tus cuates, familiares, en tus redes sociales. Ayúdame a que le llegue a mucha gente (si el libro no te gusta entonces compárteselo a tus no tan cuates)

Te dejo un abrazo y las palabras con que cierro el libro:

Que te sientas seguro y en paz mientras avanzas por valles y montañas. Que sonrías al escuchar la música que fluye a través de tu pequeña flauta de caña.
Que las estrellas guíen tu camino. Que nunca olvides que estás hecho del mismo material que cada sol y cada estrella, que formas parte de la sinfonía universal.
Que dejes siempre la puerta abierta a la abundancia, libre y de par en par. Que nunca dudes en entregarte por completo, que sueltes las amarras y te brindes entero a este momento.
Que al saberte dueño del océano y de la risa, del viento y la nube, del canto y el verso, los dejes libres, se los entregues sonriendo a todos y a todo.
Que tus pies descalzos toquen la tierra, que sepas que el tiempo es tu riqueza y que jamás caigas presa del violento engaño que destruye al planeta.
Que el dinero llegue a ti y nunca te encadene, que sepas usarlo con propósito y sentido.
Que sean tus sueños los que te hablen al oído, que te impulsen suavecito y que tú aprendas a escucharlos.
Que sepas disfrutar de este paso en el camino.  Que día tras día crezca tu talento. Que añadas valor por dónde pases.
¡Que sepas que estás hecho para brillar, como brillan los niños!


Sergio Hernández Ledward



jueves, 7 de junio de 2018

¡El mejor invento de la humanidad!

¿Cuál dirías que es lo mejor que es el mejor invento de la humanidad?

¿El internet? ¿La cerveza? ¿El automóvil? ¿La bicicleta? ¿El alfabeto? ¿Las matemáticas? ¿El dominio del fuego? ¿El Ipad? ¿Los tamales sinaloenses? ¿El futbol? ¿Los memes?

Sin quitarle ningún mérito a todos esos grandes inventos, puedo decirte -sin temor a equivocarme- que el mejor de los inventos humanos es ¡el diálogo! Si, así como lo lees, la charla, la platiquita, el intercambio de ideas, palabras, miradas, silencios. Eso es lo mejor que nos hemos dado los seres humanos, el sano cotorreo es nuestro mayor aporte al universo.
Mientras escribo estas letras, a la campaña por la presidencia de México (2018) le faltan pocos días para concluir y si hay algo que estos tiempos políticos me han dejado MUY claro es que nos hace muchísima falta aprender a platicar. La política es un buen lugar para observar con claridad la calidad de nuestras charlas y lo que llama la atención no es la pasión (que según yo nos hace también mucha falta) sino la estridencia. 
La "conversación" está llena de insultos, de mentiras, de descalificaciones burdas y sutiles y de una enorme necesidad de demostrar que nuestro punto de vista es superior al de los demás... por supuesto que esto no es exclusivo de la política, pero la política lo hace muy visible.

El diálogo implica el encuentro de mundos distintos, la reunión de lo diverso en un sólo espacio mental, el chile y el chocolate con ganas de hacerse mole. Al término de una buena charla no sólo queda vacía la copa de vino o de café, sino que la mente y hasta el corazón se hacen más grandes, los dialogantes descubren cosas que no sabían, miran el mundo desde otro sitio, se vuelven más ricos, terminan con un par de nuevas respuestas y los más afortunados con muchas nuevas preguntas. La buena conversación genera lazos, teje relaciones, construye acuerdos y respeta diferencias.

Aquí te comparto algunas ideas para  -aún en tiempos políticos- subirle la calidad a nuestra plática y aprovechar el mejor invento de la humanidad:
1) Platica para aprender y compartir. No pienses en el diálogo como una competencia, no lo veas como una guerra, mejor disfrútalo como un baile.
2) No busques convencer al de enfrente, mejor pregúntate qué puedes aprender de él o ella.
3) Escucha y haz preguntas sinceras para conocer mejor su manera de pensar. Descubre cómo su visión puede enriquecer la tuya.
4) No le temas a la diferencia, nadie a muerto ni se ha enfermado por escuchar a quien ve las cosas de modo distinto. No te está poniendo en riesgo. Cambia el "¡Estás equivocado!" por un "Me parece interesante, lo ves distinto a mi".
5) Si estás enojado, busca otro momento para charlar. Hablar desde el enojo es una gran forma de decir estupideces... y más tarde arrepentirte. (Me han contado)
6) Verifica lo que dices (y lo que crees). En estos tiempos de sabiduría facebookera y fake news omnipresentes es facilísimo irnos con la finta y terminar alimentando la mentira.
7) Si la riegas, discúlpate.
8) Haz un firme compromiso con la verdad. Comprométete tanto con la verdad objetiva (la de los hechos, datos, números) como con la verdad subjetiva (la de tus emociones, opiniones, valores y juicios)... y aprende a darte cuenta de la diferencia entre una y la otra.
9) Sácale la vuelta a las generalizaciones. Siempre hay alguien que sale lastimado después de la frase "todos los X son transas, intransigentes, ratas, ignorantes, revoltosos, clasistas, etc...", muchas veces uno de esos X es alguien a quien estimas ¡recuérdalo!
10) Relájate, ríete un poco de ti mismo y tómate un poco menos en serio.

Espero que estás ideas te sean útiles y que tengas charlas deliciosas.

¿Cuál es el secreto para un largo amor?
El diálogo entre las diferencias
- Mario Benedetti

Para dialogar,
preguntad primero;
después... escuchad.
- Antonio Machado

Por favor compárteme tus propias ideas y vamos dialogando juntos.

Sergio Hernández Ledward
www.facebook.com/SergioHLedward

jueves, 3 de mayo de 2018

Programación neurolin.... ¿queeeeé?

A veces le tengo un poco de envidia a las personas que pueden responder fácilmente a qué se dedican. Cuando alguien dice soy zapatero, maestro, cocinero o doctor es sencillo imaginar qué hacen y la importancia de su oficio. 
Cuándo a mi me preguntan, siempre pienso si será buena idea decirles que soy programador neurolingüístico... y sólo de imaginarlo me da un ataque de risa, así que mejor acabo diciendo que doy cursos, escribo y ayudo a la gente a lograr sus metas.

Programación Neurolingüística o PNL (para ahorrar tiempo) puede definirse como "un modelo de exploración y cambio de la subjetividad". Es una disciplina muy útil y poderosa con un nombre horrible y una definición rebuscada.
Aquí la palabra clave es: subjetividad. A PNL no le interesa cómo es que son las cosas y cuáles son sus características objetivas, lo que le importa es cómo piensas sobre las cosas... y cómo eso que piensas impacta todas las áreas de tu vida.
Para darte un ejemplo sencillo, si de pequeño llegaste a la conclusión que las matemáticas son difíciles y aburridas (probablemente porque tus papás habían llegado a una conclusión parecida o porque tuviste un maestro que no encontró la mejor manera de enseñarte a ti), entonces hay altas posibilidades de que dejaras la tarea de mate para el último momento, que en clase te distrajeras con facilidad y que prefirieras salir a jugar en lugar de estudiar para tu examen... y misteriosamente sacaras malas calificaciones.  Luego ya sólo es cosa de que el ciclo se repita a si mismo: me fue mal en el examen, las matemáticas son horribles, no entiendo nada, mejor estudio otro día, que flojera hacer la tarea... me fue peor en el examen, las mate...
Pero las matemáticas no son difíciles y aburridas (por lo menos no para todos), hay personas que las encuentran estimulantes, atractivas, elegantes y divertidas. En serio, yo conozco un par de personas así.
En resumidas cuentas, el punto no es ¿cómo son las matemáticas objetivamente? sino más bien ¿qué es lo que pienso sobre ellas y qué tanto me sirve pensar así? Si mis ideas sobre las matemáticas no me son útiles habría que cambiarlas, del mismo modo que habría que cambiar las ideas que me limitan sobre el dinero, la salud, las relaciones, la política, el trabajo, las emociones, etc... y de modo aún mas importante: lo que pienso sobre mi mismo.

Bueno pues PNL es una disciplina que se dedica a encontrar maneras fáciles y eficientes para cambiar lo que pensamos sobre las cosas, de modo que eso transforme nuestra manera de actuar y de sentir y por lo tanto tengamos mejores resultados.

Y si me preguntas ¿y eso cómo se hace? 
La respuesta que da la PNL es creando mejores imágenes internas, diciéndote mejores cosas y generando sensaciones de más alta calidad dentro de ti. 

Si el tema te parece interesante, hoy te puedo hacer tres recomendaciones:

  • Inscríbete a algún taller sobre el tema, asegurándote de hacerlo en una buena institución y con un buen facilitador (Puedes visitar nuestra página web para conocer nuestros próximos eventos)
  • Lee un poco sobre el tema. El libro introductorio que yo más disfruté es PNL, la nueva tecnología del éxito.
  • Échale un ojito a este video en el que platico un poco más del tema

¡Que tengas un gran día! y que las imágenes, sonidos y sensaciones que generes te sorprendan deliciosamente.

Sergio Hernandez Ledward
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martes, 6 de marzo de 2018

El llamado del arte


¿Qué es el arte? Si lo supiera tendría buen cuidado de no revelarlo
- Pablo Picasso

Recuerdo que hace tiempo escuché esa frase que dice: haz de tu vida una obra de arte (que algunos le atribuyen a Voltaire) y me gustó, son de esas que están para darle "like" o retwittearse, pero en realidad ¿qué significa? ¿cómo es una vida artística?

Muchos asocian el arte con las pinturas del renacimiento, la buena música, la danza o el mejor de los cines, otros -menos afortunados- piensan que un artista es alguien que sale en televisión y tiene un lindo rostro, unos más se acuerdan de sus clases de "educación artística" de la primaria y secundaria (aunque muchas de esas clases parecieran estar pensadas para acabar con cualquier impulso artístico de los chavos). Estas tres maneras de pensar hacen que el arte se nos escape y que difícilmente podamos aspirar a una vida artística.
El primer fallo es pensar que el arte es para unos cuantos superdotados, que sólo es de los Rembrandts, los Mozarts, o los del Toro. Esto nos hace pensar que es inalcanzable para el 99.9% de nosotros y que más nos vale poner los pies en la tierra y dejarnos de aspiraciones soñadoras.
El segundo fallo es pensar que las telenovelas y los comerciales son fábricas de artistas, que el dinero y la fama están al alcance de una lágrima y un grito destemplado... o de un chiste más o menos bueno en nuestro canal de youtube. Aquí está el gran riesgo de la superficialidad, de pensar que el arte es inútil e intrascendente. ¡Cuando en realidad es absolutamente vital!
El tercer fallo es pensar que lo que hicimos en la primaria y secundaria fue arte (salvo algunas honrosas excepciones), ¡todos coloreen su árbol de verde! ¡todos dibujen una palmera! Nuestro sistema educativo en realidad desprecia al arte, le dedica sólo una mísera fracción del tiempo que le dedica a las materias "importantes"... y en esa fracción sí bien nos va, aprendemos técnicas pero no arte.

¿Y por qué todo este rollo sobre el arte? ¿Por qué nos debería importar si nos dedicamos a cualquier otra cosa? Pues fácil: porque la vida nos está llamando a llenarla de arte, porque todos nacimos para ser artistas.
La definición que más me gusta de artista es la que alguna vez leí en un libro de Ken Wilber: un artista es aquel que descubre y expresa plenamente quien es en el mundo. El llamado del artista es hacia adentro, hacia lo más profundo de su corazón y su gran aventura consiste en encontrar la belleza que reside en su interior... y después atreverse a compartirla. El artista le da al mundo lo que nadie más puede dar, su manera única de observar, de escuchar, de transmitir, su regalo no es otro más que él mismo.
El artista que vive en tu interior es esa parte que se rebela ante la uniformidad, que no se conforma con ser promedio, que quiere descubrir su propia voz y utilizarla.
El artista debe ser valiente ya que lo que entrega es su esencia, el corazón de si mismo. Se necesita coraje y amor para decirle al mundo "esto es lo que soy, esto es lo que tengo, míralo, te lo brindo" No cualquiera se atreve.

Así que el artista es quien se atreve a ser el mismo y a expresarse plenamente, entregándose por completo a lo que hace. ¡Nos urgen de esos! Necesitamos que más y más personas nos comprometamos con el camino del artista, que nos atrevamos a buscar hasta el fondo del corazón y nos entreguemos por completo a nuestros quehaceres. Nos hacen falta artistas en la música, la pintura, el cine y la danza, pero también en todas las demás áreas del interés humano, imagina artistas de los negocios, la educación, la salud, el deporte y la ciencia... nos urgen artistas de la política y la administración pública.
No será sencillo convertirnos en artistas, se necesita amor y disciplina, también el atrevimiento de ir contracorriente y la valentía de mostrarnos como somos verdaderamente. No será sencillo, pero si será gozoso, en el fondo todos lo sabemos: hay una inmensa alegría en ser uno mismo... resplandecemos cuando respondemos ¡si! al llamado del arte.

Sergio Hernández Ledward
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