martes, 9 de junio de 2015

¿Política? Yo no digo malas palabras


Lo pensé mucho: ¿en serio voy a escribir hoy en el blog sobre política? Si yo no digo malas palabras (o por lo menos no tan malas).

Estoy escribiendo estas líneas dos días después de las elecciones y debo de confesar que ya puedo respirar. ¡Por fin se acabaron los anuncios, los carteles y los espectaculares por todos lados! Por fin podemos descansar de la avalancha de promesas, propuestas, y hasta insultos que volaban de un lado para otro. Pero ¿por qué nos cansa eso de las elecciones y la política?
Es triste que la palabra política la asociemos rápidamente con transa, corrupción, mentiras y traiciones, parece que hasta se volvió una mala palabra; cuando su origen es noble. Política viene del griego y originalmente quería decir algo así como “el arte de los ciudadanos”. ¿Arte? ¿Ciudadanos? ¿Una broma de los griegos?

Yo creo que más bien es una invitación que viene desde tierras y tiempos lejanos. Ciudadano es aquel que construye ciudad, quien hace comunidad; mientras que artista es él que expresa la belleza de su propio corazón. Me parece que los ciudadanos comunes y corrientes deberíamos hacer más de esta política y darnos cuenta que no es privilegio de candidatos, diputados o alcaldes. Una ciudad no es su gobierno, una ciudad son los lazos entre su gente.

Así que aquí les dejo algunas invitaciones para hacer política y darle una lavadita a tan ensuciada palabra:

  • Interésate por tu ciudad. Conoce (y comparte) su historia, tradiciones, leyendas, lugares hermosos y también sus problemas.
  • Escucha y charla. Así se generan lazos, platiquemos con vecinos y amigos, con los que piensan parecido y con los que son muy distintos.
  •  Opina. Dale voz a tu mente y corazón, quéjate, exige que se cumplan promesas, alza la voz y por supuesto: ¡propón!
  •  Tiende la mano. La ciudad es nuestra gran casa, pon el ejemplo, recoge basura, sonríe, cede el paso, agradece, se solidario cada que puedas.
  • Organízate. Los esfuerzos individuales no son suficientes, júntate con aquellos que quieren cambiar las cosas que tú quieres cambiar. Afíliate a un partido político, participa en un grupo de la iglesia, en un club social, en un grupo deportivo o en una organización con preocupaciones ecológicas. Construye ciudad desde ahí.
  • Contacta con el arte y la cultura. Lee, baila, escribe, pinta, escucha buena música, haz teatro. Hazlo en bola, con la familia y los cuates. A la mejor no lo creas pero así se hace la mejor política.


Sergio Hernández Ledward

y en twitter: @checoequis