miércoles, 5 de agosto de 2015

La muerte anda rondando


Morir es retirarse, hacerse a un lado,
ocultarse un momento, estarse quieto,
pasar al aire de una orilla a nado
y estar en todas partes en secreto.
- Jaime Sabines

La calaca siempre anda rondando, esa flaquita nunca se cansa. En estos días gente muy querida se nos adelantó: el tío Pedro, el amigo Miguel, la mamá de Mónica… y nosotros aquí seguimos (otro ratito).

Dicen que los mexicanos nos burlamos de la muerte, yo no lo creo, por lo menos no de la de aquellos que queremos. Muchos experimentamos estos eventos como si nos arrancaran un pedacito del corazón –o el corazón entero-, soltamos el llanto y tratamos de ser fuertes… y luego pasa el tiempo y la vida continúa, la tristeza se vuelve nostalgia, el sol sigue saliendo, los días pasando y el corazón con todo y su hueco sigue latiendo. Pero su latido no vuelve a ser el mismo, hay huecos que ya no se llenan y eso no quiere decir que ya no haya alegría, ni gozo, ¡Por supuesto que los hay! Lo que ocurre es que –en el mejor de los casos- las alegrías y las sonrisas son más humanas, más compasivas y más verdaderas justo gracias a ese huequito en el corazón.

Al poco tiempo de que falleció mi mamá me encontré con la poesía de Sabines con la que empecé este artículo. Estaba tristísimo pero al leer eso de “estar en todas partes en secreto” en medio de mi tristeza sonreí, imaginé a mi madre acompañándome secretamente por la vida, abrazándome sin que nadie más lo supiera y me di cuenta que Sabines tenía razón, que mientras hubiera vida ella y sus regalos estarían conmigo. Tiempo después murió mi padre y sé que él y su fuerza ahora también acompañan mi camino.
Perder a los seres queridos nos hermana, es parte del destino que compartimos con cada ser humano. La muerte toca a todas las puertas. Somos hermanos de hueco en el corazón de todos los que existen, los que han existido y los que existirán. Creo que nuestra mirada se haría más suave si lo recordáramos con más frecuencia.

Mientras tanto aquí seguimos, la flaca sigue rondando, pero aún no nos llega ni a ti ni a mí. Pienso que la mejor manera de honrar a los que se nos adelantaron es viviendo. Aprovechando el regalo, agradeciendo el abrazo secreto de los que parece que ya se fueron y entregándonos de la manera más generosa al milagro que es vivir.

¡Que la vida y los mejores recuerdos cobijen a los que nos quedamos! Un abrazo solidario para todos los que tenemos un hueco en el corazón, hoy en especial a todos los Flores (mi familia en BCS y Sinaloa), a Chela Contreras, Milton y Miguel Siordia y a mi comadre Mónica y mi ahijado Enrique.

Sergio Hernández Ledward


y en twitter: @checoequis