martes, 22 de agosto de 2017
Prueba de Creatividad
¡Qué tu pensamiento se vuelva fluido, flexible, original! ¡Qué tengas la fuerza y disciplina para llevarlo a buen término! ¡Qué impacte a muchos y para bien!
jueves, 4 de mayo de 2017
¡Condenada indiferencia!
Si no soy yo, entonces ¿Quién?
Si no es ahora, entonces ¿Cuándo?
6:00 de la tarde en la recepción de un consultorio médico. Tres
parejas –bueno, cuatro incluyéndonos a mi esposa y a mí- dos de ellas sonrientemente
embarazadas, una asistente administrativa chaparrita, una secretaria bien
atareada, una enfermera y tres chamacos, entre ellos mi hija de casi cinco
años. Para ser un consultorio médico, el ambiente estaba bastante relajado
hasta que un grito rompió por completo la tranquilidad del sitio, mi esposa dio
un brinco a la velocidad del rayo y yo di otro un poquito menos rápido; mi hija
se había quemado un dedito al servirse agua del dispensador de agua fría y
caliente que estaba frente a nosotros, nada grave sólo doloroso. El grito y
después el llanto duró buen rato.
Minutos después salimos del lugar asombrados, tristes, enojados… Ni
una sola persona preguntó si estaba bien, nadie se acercó no digamos a ayudar,
ni siquiera a decir “pobrecita”, es más ni siquiera recibimos miradas
reprobatorias por ser un par de padres desnaturalizados que dejan que su hija
se sirva sola el agua y se chamusque el dedo. La respuesta fue total
indiferencia, valemadrismo, anestesia; el mensaje fue claro “no te conozco, no
me importas”
Pero no me malentiendas, amigo lector, no escribo esto para quejarme,
lo escribo para recordarme a mí mismo –y con un poco de suerte recordarte a ti
también- que necesito sacudirme la anestesia. No quiero ser indiferente, quiero
hablar en plural y sentir que formo parte de un “nosotros”, quiero que me duela
y que me alegre lo que NOS ocurre, para serte sincero con frecuencia se me
olvida y regreso al pequeño singular donde sólo me importo yo y lo mío. Así que
hoy quiero tomar el grito de mi hija como un llamado a despertar, como un
llamado a evitar la indiferencia y como un recordatorio de que las cosas
verdaderamente valiosas sólo tienen significado cuando se plantean desde el
plural; las palabras más bonitas requieren de un nosotros: amor, amistad, gratitud,
generosidad, empatía, paz, juego, vida e incluso libertad NOS necesitan.
Como los alcohólicos anónimos, yo sólo por hoy voy a terminar con la
condenada indiferencia; no importa si “hoy” dura sólo los siguientes cinco
minutos. Sólo por hoy tenderé la mano, sólo por hoy tendré palabras amables
para los que no conozco, sólo por hoy imaginaré que juntos podemos cambiar las
cosas.
Sergio Hernández Ledward
www.facebook.com/SergioHLedward
miércoles, 19 de abril de 2017
El espíritu aventurero
Aventura: Lat. “Las cosas que han de
llegar”
¿Qué es lo que impulsa a los grandes aventureros? ¿Qué fuerza en su
interior los lleva a dejar la comodidad y lanzarse a lo desconocido? ¿Qué
viento sopla dentro suyo hinchando sus velas rumbo a mares y tierras
inexploradas?
¿Cuál es el espíritu de los Marco Polo, los Magallanes, los Erik el
rojo de aquel tiempo y de este?
Los aventureros quieren descubrir, sienten una enorme curiosidad.
Saben que no saben y eso los anima. Disfrutan aprender del mundo, de los demás,
de ellos mismos; se hacen preguntas y más preguntas. Quieren ir –con su cuerpo,
con su mente, con su corazón- a donde nadie más ha ido. Son humanos, pues. Tal
vez la única diferencia con el resto del mundo es que los aventureros, no sólo
sienten curiosidad sino que hacen su maleta, salen de viaje, toman camino.
Los aventureros anhelan descubrir, no forzar que las cosas sean como
ellos han pensado. No viajan con una lista de especificaciones esperando que la
cascada, la montaña, el río, los demás, la vida se comporte como debería
comportarse. Van a descubrir, no a verificar. Así que el asombro los acompaña,
son como niños abriendo los ojos redondos como platos; la fascinación y la
sorpresa son sus mejores amigos. Dejaron atrás el deseo de control y las
expectativas.
Por supuesto que los aventureros son valientes. Hay que serlo para
aventurarse en lo desconocido, para salir de viaje y vivir. No es que no tengan
miedo o que sean descuidados, por el contrario: ponen atención, reconocen sus
temores y siguen avanzando. A veces se dicen “Aquí está otra vez el miedo -mi
viejo amigo- ¡Que interesante!” y le invitan un café o una copa de vino,
charlan, intercambian regalos y prosiguen el viaje. Los aventureros son lo suficientemente
valientes para equivocarse mucho.
Pero si algo distingue a los aventureros, es que están vivos; saben
que no durarán por siempre, así que se recuerdan de vivir. Buscan el disfrute
de lo sencillo: caminan descalzos sobre la tierra, miran la luna y las
estrellas, sonríen con una flor, una puesta de sol o con la risa de un niño,
dan abrazos, se ensucian la camisa, siguen trepando por lo alto.
La palabra aventura viene del latín y en sí misma es profética,
significa “lo que ha de venir”. El aventurero lo sabe. ¿No es así?
Sergio Hernández Ledward
www.facebook.com/SergioHLedward
jueves, 30 de marzo de 2017
El poder de las historias
Algún día llegarás a la edad en la que
disfrutarás nuevamente de los cuentos de hadas
– C.S. Lewis
Eduardo Galeano contaba que un pajarito le dijo que nosotros –tú, yo,
aquel y el otro- no estamos hechos de átomos sino de historias. Yo le creo.
Las historias son poderosas, con ellas nos explicamos el mundo, sus
maravillas y sus tragedias. A través de ellas la humanidad ha preservado el
conocimiento, se ha enamorado y reído, llorado e inspirado. Es con historias
bien contadas que aprendemos, también nos sirven para olvidarnos de nosotros
mismos y convertirnos por instantes en héroes, princesas y genios de la
lámpara. Si ponemos atención nos daremos cuenta que las historias son una
industria enorme, millones de dólares se mueven alrededor de libros, películas,
series de televisión y videojuegos.
Si ponemos aún más atención nos daremos cuenta que nuestras
conversaciones cotidianas también son historias, cuentos sobre lo que hicimos y
lo que queremos hacer, sobre lo que nos atemoriza y también sobre lo que nos
hace grandes. ¡Nos encanta el cuento! Rumi –uno de los más grandes poetas de la
historia- bien lo decía: los cuentos no se han hecho para dormir niños, sino
para despertar al hombre.
Así que hoy te quiero hacer dos invitaciones. La primera es que
regreses a los cuentos y las leyendas; que vayas al sitio donde las estrellas
no brillan sino cantan, al lugar donde los dragones surcan nuevamente los
aires, al espacio donde las diosas tejen y bordan el camino de los hombres
verdaderos, al rinconcito del bosque donde los duendes se enamoran. Te invito
de vuelta a los cuentos, a su magia y al despertar del hombre.
La segunda invitación tiene que ver con tus propias historias. ¿Cómo
es el cuento que te cuentas de ti mismo? ¿Es una telenovela chafa? ¿Un drama
triste y pequeño? ¿O es más bien una leyenda de magia y amor?
El héroe de leyenda siempre recibe un llamado ¿A qué te está llamando
la vida? ¿Qué aventura te sigue esperando? ¿Qué sombras tienes que enfrentar?
¿Qué regalos vienes a entregar?
El héroe siempre encuentra maestros y mentores, se monta en los
hombros de gigantes ¿Quiénes son tus grandes maestros? ¿Quiénes sostienen tu
canto? ¿A qué te retan? ¿Qué tesoros te han ayudado a descubrir?
El héroe finalmente regresa a casa. ¿Con quienes quieres compartir tu
pan, tu vino, tu leyenda? ¿Con qué historia puedes inspirarlos a caminar por su
propio mito?
Dicen que las historias son el alma de la humanidad. Es tiempo de
recuperarla.
Sergio Hernández Ledward
www.facebook.com/SergioHLedward
martes, 7 de marzo de 2017
Que seas bendecido
¡Que Dios te bendiga!
– Casi todas las abuelitas
Hace algunos años me invitaron a dar una conferencia sobre valores en
una secundaria en Valle de Santiago, eran como 200 chavos y al terminar me hice
una promesa solemne: ¡No volver a dar conferencias en secundarias! Sentí que no
me habían pelado, que no les había servido… estaba mentando madres
(internamente) cuando una chica llegó y me dijo lo siguiente: “Sergio muchas
gracias por la conferencia me sirvió mucho y vengo a pedirte un favor; fíjate
que en mi familia tenemos la costumbre de que cuando alguien nos ayuda con algo
importante le pedimos su bendición, así que vengo a pedirte que me des tu
bendición”
Mis ojos se pusieron como platos; en mi mente las abuelitas y los sacerdotes
son los que dan bendiciones: los Sergios NO (a no ser que el Sergio en cuestión
sea abuelita o sacerdote). Sin embargo una bendición no es algo que se pueda
negar, así que muy sorprendido le dije: “¡Que Dios te bendiga!” y me quedé
pensando y pensando si yo tenía la capacidad de bendecir. Lo pensé por meses,
hasta que descubrí que bendecir simplemente quiere decir: desear el bien. ¡Y
eso sí puedo hacerlo!
Y pues todo este rollo, solo para desearte el bien. Está comenzando el
año nuevo tibetano (el gallo de fuego), también la cuaresma y namás de puro
gusto y para llevarle la contraria a los pesimistas te deseo:
Que seas bendecido con todas las cosas
buenas.
Que tu mente descanse y tu corazón
sonría, que tus mejores intenciones surjan libres, luminosas.
Que encuentres tu espacio de paz en el
milagroso mundo a tu alrededor y que recorras con frecuencia el sendero hacia
el centro de tu propio centro.
Y cuando sólo haya oscuridad y tus
tormentas se desaten, que la luz en tu interior te sane e ilumine al mundo.
Que tu cuerpo recuerde ser un árbol.
Arraigado, presente, vibrante, flexible y vivo.
Que te sientas cuidado y protegido como
el niño amado que eres.
Y que cuando te sientas tentando a
levantar un muro, recuerdes que la separación es ilusoria.
Que tu respiración sea parte de la
respiración divina.
Que seas capaz de mirar la belleza sin
velos de un mundo nuevecito en cada instante.
Que tu amor se extienda tocando a todos y
a todo y que tus deseos de bondad y verdad se eleven hasta lo alto.
Que siempre tengas ritmo, canto y amigos
para celebrar en torno al fuego.
Que sean tuyos los pies con los que Dios
camine haciendo bondades.
Que la ecuanimidad, la compasión, el amor
y la alegría se conviertan en tu hogar.
Que la libertad y la gratitud sean tu danza.
Que no se te escape el momento presente.
Que seas bendecido y que repartas
bendiciones.
Y tú, ¿a quién puedes bendecir el día de hoy?
Sergio Hernández Ledward
www.facebook.com/SergioHLedward
jueves, 26 de enero de 2017
Tiempos interesantes
¡Que vivas tiempos interesantes!
– Antigua maldición china
Hace días reflexionábamos sobre el tiempo que nos tocó vivir y el
enorme reto que nos plantea. Tiempo de trancazos, de muros, de incertidumbre;
sin duda tiempos interesantes, tiempos para forjarnos entre el calor y los
golpes. Este reto nos exige que nos llenemos de fuerza sin violencia, de amor
sin victimismo, de ligereza sin superficialidad. Fuerza, Amor y Ligereza son las
cualidades que podemos poner en esta forja.
Este es el mejor momento para ser guerreros no violentos. Si ves a un
niño pequeñito te darás cuenta que está lleno de fortaleza: grita a todo
pulmón, sabe lo que quiere sin ninguna duda, si con su manita toma tu dedo, te
sorprende su fuerza. La fortaleza no es algo que encontramos afuera, sino que
vive dentro de cada uno de nosotros, es una energía al alcance de todos
esperando que la desarrollemos y aprendamos a utilizarla. Algunas ideas para cultivarla:
- Párate firme. Arraiga bien los pies en la tierra, mira hacia el frente, toma una respiración y nota tu solidez, mira los retos cara a cara.
- Aprende a decir que no. Cuida tu tiempo y tu energía, dedícasela a lo que es valioso, di “no” sin ninguna culpa.
- Cumple todas tus promesas. ¡Sobre todo las que te haces a ti mismo! Si tienes dudas sobre tu capacidad para cumplirlas, mejor ni la hagas.
Este también es el mejor momento para ejercitarnos en el amor, otra
fuerza universal a nuestro alcance desde siempre; la ternura, la suavidad, ¡la
sonrisa! son patrimonio de todos. No necesitas escoger: puedes ser fuerte y
amoroso (de hecho el reto así lo exige). Te comparto 3 maneras de ejercitarnos
en el amor:
- Lleva tu mano derecha a la zona de tu corazón. Toma una respiración profunda y dale un suave masajito mientras te dices: “gracias” “te quiero” “te perdono”
- Escucha un poco más y habla un poco menos. Busca entender honestamente, construye puentes en lugar de muros.
- Dile a la gente que está cerca de tu corazón porqué son importantes para ti. No les exijas, ofréceles.
Y sin duda este es el mejor momento para volvernos más ligeros, para
recuperar el juego y la risa. Nadie tiene que enseñártelo, simplemente recuerda.
¿Sugerencias? Ahí te van:
- Ríete de ti mismo. Hazlo con cariño pero ríete.
- Juega sin competir. Arma un rompecabezas, lee un cuento infantil, echa a volar tu imaginación.
- Date chance de equivocarte. Ni te apures, con permiso o sin él de vez en cuando regarás el tepache, así que disfrútalo (y aprende).
¡Fuerza, Amor, Ligereza!
Sergio Hernández Ledward
www.facebook.com/SergioHLedward
martes, 10 de enero de 2017
2017: ¡Una buena forja!
Defender la alegría como una bandera.
Defenderla del rayo y la melancolía…
– Mario Benedetti
Empezó el 2017 y parece que viene rudo. Se nos plantó enfrente con el
pecho hinchado, la mandíbula tensa y mirándonos fijamente a los ojos con voz
retadora nos dijo: Vamos viendo de qué lado masca la iguana; ahí te dejo
gasolinazos, saqueos, violencia… y espérate tantito que aquí te tengo el cobro
del agua y el predial, la presidencia de Trump (y para algunos hasta las
tristes noticias que nos tiene la báscula después del maratón Guadalupe-Reyes).
2017 pinta para ser una buena forja; el calor y los golpes son los que
le brindan su resistencia al acero, las tormentas obligan al marinero a ponerse
trucha (en más de un sentido), las dificultades y los retos nos templan. ¿Qué
tal que aprovechamos la forja para templarnos? ¿Qué tal que le devolvemos la
mirada a este año nuevecito diciendo –con una sonrisa- ‘pues vamos viendo de
qué cuero salen más correas’?
Creo que el reto de nuestros tiempos nos exige que aprendamos a ser
fuertes sin ser violentos, a ser amorosos sin ser víctimas, a ser ligeros sin
volvernos superficiales. Fuerza, Amor y Ligereza pueden ser las cualidades que
pongamos en la forja.
Este es un gran momento para ser fuertes, para armarnos de valentía,
para hacer que nuestra voz se levante y se escuche. Es un gran momento para
aprender a decir no, para indignarnos con la injusticia, para pararnos firmes y
mirar los retos cara a cara. Son tiempos para desarrollar disciplina en lo personal
y también para cuestionar, para enfocarnos y atrevernos a impulsar cambios
valiosos. Es momento de cultivar la fuerza del guerrero.
Pero la fuerza sin amor fácilmente se convierte en violencia, en
soberbia, en agandalle. Así que el reto es volvernos más fuertes Y más
amorosos. Son tiempos para tender la mano y ensanchar el corazón, para
ocuparnos de los demás y ser más solidarios, más compasivos, este es un gran
momento para suavizar la voz y la mirada, para ejercitarnos en el amor.
Sin embargo no es suficiente; el amor malentendido fácilmente se
convierte en apego, en victimismo, en telenovela pues. Aquí es donde la
ligereza hace su parte. ¡Bajémosle al drama! Como dicen que dijo Mark Twain “no
te tomes la vida tan en serio, de todos modos no saldrás vivo de ella”. Aunque
no lo parezca estos también son tiempos para el juego, la creatividad, la risa.
No tengo dudas, el 2017 es el mejor de los tiempos. Tiempo de ser
fuertes como guerreros, tiernos como amantes, ligeros como niños. Es tiempo de
aprovechar la forja y –sin importar los pronósticos- hacer de este año el mejor
de todos.
Sergio Hernández Ledward
www.facebook.com/SergioHLedward
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





