Gritar "Viva México" no es intrascendente. Es levantar la voz y tomar partido, es apostarle a que hay vida en la tierra, la gente, la historia y los sueños compartidos. Es creer que nuestro tejido multicolor todavía aguanta.
Va mi grito este septiembre. El México que quiero que viva.
¡Que vivan Guadalupe González, María Espinoza, Germán Sánchez, Ismael Hernández y Misael Rodríguez! Medallistas olímpicos en Río de Janeiro. Que vivan todos los que se esfuerzan y se entregan, los que no se vencen cuando el apoyo es poco.
¡Que vivan nuestros 11 medallistas paralímpicos! ¡Que vivan Ángeles Ortiz, Luis Zepeda, Eduardo Ávila, Salvador Hernández, Amalia Pérez, Lenia Ruvalcaba, Jesús Castillo, Catalina Díaz, Edgar Navarro, Pedro Rangel y Rebeca Valenzuela! Que vivan los que la tienen más difícil y siguen soñando.
¡Que viva José! Guía de turistas en Calakmul, Campeche. Que viva su lengua zoque, su orgullo por la historia de su tierra y las manos que sostienen una tablet llenas de imágenes de estelas y palacios mayas.
¡Que vivan los padres Solalinde y Vera! Que vivan los rebeldes y generosos, los que se dedican a levantar la voz y tender la mano. ¡Que vivan las patronas veracruzanas, sus ollas de comida y su enorme corazón! ¡Que vivan todos los que nos enseñan a ser solidarios!
¡Que viva Carmen Aristegui y todos los periodistas críticos! ¡Que vivan los que terminan su tesis poniendo las comillas donde van! ¡Que vivan los que le abren la puerta de la casa a los amigos verdaderos!
¡Que vivan los migrantes! Los que se fueron y extrañan tortillitas y salsas molcajeteadas. Los que van de paso y apenas sobreviven. Los que llegaron y se hicieron México: Colombianos, Argentinos, Libaneses, Judíos, Eslovacos...
¡Que viva el chavito celayense que se paró frente a la marcha! ¡Que vivan los que defienden a los que piensan, sienten y viven diferente!
¡Que vivan los mexicanos que no les gusta el fut, los que no son guadalupanos, los que no comen chile! ¡También los que se echan su cascarita, los que visitan el Tepeyac y los que le entran al habanero! ¡Que vivan los que defienden su punto de vista, los que no se venden! ¡Que vivan los que escuchan con el corazón y la mente abierta!
¡Que vivan las gorditas de tierras negras, el agua de limón con chía y las alegrías de amaranto! ¡Que vivan Chava Flores, Jose Alfredo, Manzanero y hasta Juanga!
¡Que vivan los profes! Los que se inconforman por causas justas. Los que ponen inteligencia y corazón al servicio de estudiantes de todas las edades y todos los colores.
¡Que viva México y los mexicanos! Los que sueñan y chambean, los que se cansaron de la tranza y la mordida, los que saben tender la mano, los que se indignan cuando deben, los que cantan, los que bailan, los que cuentan, los que juegan. ¡Que vivan los que saben que México no ha muerto! ¡Que vivan los que no saben rendirse! ¡Que vivan! Y que muchos nos inspiremos con su ejemplo.
Sergio Hernández Ledward - 15 de Septiembre de 2016
jueves, 15 de septiembre de 2016
lunes, 15 de agosto de 2016
Los supuestos básicos peneleros. Parte III
- Toda conducta tiene una intención positiva
o “la aguja siempre marca al norte”
Los seres humanos buscamos estar bien, queremos ser felices. PNL hace
una diferencia entre la conducta y su intención, puede ser que la acción en si
no sea muy adecuada, sin embargo pensamos que la intención siempre es positiva.
Si le preguntas a alguien que fuma porque lo hace, difícilmente te dirá que
fuma para tener enfisema pulmonar, o que lo hace para que los dedos se le
pongan amarillos, de igual modo que el alcohólico no bebe para desarrollar
cirrosis o buscando que lo corran de su trabajo, es mucho más probable que la
respuesta que te den sea que buscan relajarse o que se sienten bien cuando lo
hacen. Como puedes notar la relajación y las sensaciones de bienestar son
intenciones que podemos calificar de positivas, independientemente que las
formas de lograrlas (fumar o beber) no lo sean tanto.
Cuando explico esta idea con frecuencia me preguntan “oye, ¿pero no
crees que pensar así es justificar lo que está mal?” ya que parece que es una
buena manera de autorizar un comportamiento que puede ser dañino, sin embargo
el encontrar estas “intenciones positivas”, por paradójico que parezca, es algo
que facilita enormemente el cambio.
Imagina que alguien fuma para relajarse, y un buen día decide dejar de
fumar, junta toda su fuerza de voluntad y lleva tres días sin encender un
cigarrillo. Hasta ahí todo va muy bien, pero esa persona – consciente o
inconscientemente – buscará otras formas de relajarse, y si no las encuentra es
frecuente que observemos uno de dos resultados o que este de un humor
insoportable o que termine regresando a fumar. Sería una gran idea para esa
persona buscar maneras alternativas de relajarse mientras deja de fumar, tal
vez aprender a meditar, hacer algún ejercicio que le guste, o recibir un
masaje. Nota que no estoy afirmando que esto le asegure el éxito, sin embargo
si se lo facilita.
Así que otro buen ejercicio mental que te invito a realizar, cada que
encuentres una conducta que no te guste – tuya o de los demás – es preguntarte
¿qué beneficio busco(a) al tener esa conducta? Y una vez que encuentres una
buena respuesta te hagas la siguiente pregunta ¿de qué otras maneras puedo
obtener ese beneficio?
- La gente tiene todos los recursos o “ya
estoy completo”
Aquí hablamos de recursos internos, de las habilidades, capacidades,
destrezas mentales y emocionales que nos permiten resolver los retos que la
vida nos plantea, ejemplos de recursos son la creatividad, la disciplina, la
motivación, la alegría, la capacidad de análisis, la tolerancia, la paz, la
energía interna, etcétera. Así que esta idea lo que plantea es que ya tenemos
todo lo que requerimos para lograr nuestros objetivos, para alcanzar nuestras
metas, para generar bienestar, sin embargo es diferente “tener” a “usar”, por
ejemplo yo tengo una caja de herramientas que me regalaron el día de mi boda
que todavía no estreno.
La imagen que viene a mi mente para ilustrar este concepto es la de un
tesoro enterrado que sabemos que existe, pero que tenemos que descubrir,
limpiar, quitar el óxido e incluso aprender a utilizar, de la misma forma
contamos con todos los recursos - ya estamos completos – y ahora la tarea es
descubrirlos, afinarlos, aprender a utilizarlos. Si lo notas esta idea es muy
hermosa ya que nos invita a buscar en nuestro interior más que a esperar que
alguien externo nos complete o nos “componga”.
- La gente toma la mejor opción que tiene en
cada momento o “en el buffet escojo lo que pienso es más sabroso”
¿Cuántas veces no hemos pensado que alguien está haciendo algo
completamente ilógico, absurdo o hasta estúpido? ¿Cuántas veces no nos hemos
recriminado por haber hecho – nosotros mismos – algo que más tarde calificamos
como error?
Pero si lo pensamos bien, cada que tenemos que elegir en realidad
escogemos aquello que creemos, en ese momento, que nos conviene más. Así
elegimos que ropa ponernos, con quien casarnos, que libro leer, si hacemos
ejercicio o no, y que platos servirnos en el buffet. No vamos por la vida pensando
“¿cuál de estas opciones me va a amolar más la vida?” y así como no lo hacemos
en lo personal tampoco lo hacen los demás.
Seguramente puedes observar que este supuesto es un llamado triple, por
un lado nos invita a la tolerancia, a darnos cuenta que cuando alguien hace
algo que nos parece absurdo, eso que está haciendo esa persona, es lo que desde
su mapa – en ese momento – tiene más sentido. También es un buen punto de
partida para reconciliarnos con nosotros mismos, observando que aquello que ahora
pensamos es un error, cuando lo cometimos era lo mejor que podíamos hacer, con
la experiencia, habilidades, y manera de ver las cosas que teníamos en ese
momento. Por último, y tal vez de modo más importante, esta idea nos lleva a
buscar más opciones, ya que si no estoy satisfecho con los resultados que estoy
obteniendo en algún área de mi vida y estos resultados son generados por las
opciones que he tomado – las cuales desde la visión de PNL son las mejores que
tenía – entonces debo buscar más y mejores opciones.
- El elemento más flexible es el que tiene
el control o “hay muchas formas de matar chinches”
Si has observado las estrategias que sigue un niño pequeño para
convencer a sus papás de algo, entonces sabes lo que quiere decir flexibilidad,
es maravilloso mirar como el niño (o niña) intenta una gigantesca cantidad de
alternativas para lograr lo que está buscando, puede pasar con enorme rapidez
de la petición amable, a las promesas de buen comportamiento, al chantaje
sentimental, a enumerar sus propias virtudes, al berrinche escandaloso,
etcétera, ¡y con mucha frecuencia, logra lo que quiere!
Flexibilidad significa tener opciones, poder actuar en algunas ocasiones
de una forma y en otras de manera diferente y mientras más opciones tenemos
mayor influencia en los eventos y mayor facilidad para lograr nuestros
objetivos. Hay una definición de locura que en lo personal me gusta mucho:
“estar loco es seguir haciendo lo mismo, esperando resultados diferentes” y
debo confesar que bajo esta definición, y tal vez bajo varias más, en muchas
ocasiones he estado loco, haciendo lo mismo una y otra vez mientras pienso que
“ahora si va a funcionar”, me parece que el llamado es a estar atentos, y
recuperar el espíritu del niño que te ponía de ejemplo, intentando cada vez
nuevas estrategias, y haciendo de este modo que flexibilidad y cordura sean
sinónimos.
Una advertencia, flexibilidad no quiere decir ceder ante los demás, ser
sumiso, débil o siempre decir que si, de hecho si sólo puedo decir que si, eso
no es tener opciones, es mucho mejor idea poder en ocasiones decir que si, en
otras que no, unas más decir que no sabes, otras que lo vas a pensar y en
algunas más simplemente sonreír y guiñar un ojo.
- No hay error sólo retroalimentación o
“cuando me baño no la riego”
Como practicantes de la PNL creemos que el error no existe, que sólo es
una etiqueta desafortunada que los seres humanos utilizamos para cierto tipo de
resultados. Cuando éramos pequeños y aprendíamos a caminar no habíamos comprado
la idea del error, simplemente tratábamos de caminar imitando a los adultos,
nos caíamos una y otra vez, y una y otra vez lo seguíamos intentando sin
clasificar cada caída como equivocación, si lo piensas con cuidado esta actitud
ante el aprendizaje es lo que nos permite el día de hoy movernos con libertad y
caminar por el mundo. Desgraciadamente con el paso del tiempo nos enseñan – y
aprendemos bien – que los errores existen y que además se pagan caros,
despertando una respuesta emocional poco útil, una sensación de fracaso y de escasez
de recursos. Por otro lado ¿qué pasa cuando no clasificamos los resultados como
errores?, pues antes que nada que es una buena idea recordar la segunda parte
de este supuesto, la que dice “sólo retroalimentación”, en otras palabras que
hay que seguir poniendo atención, notando que información nos manda el mundo y
tomándola como indicador, observando el resultado y si este me gusta saber que
voy por buen camino, si no me gusta tanto actuar de manera diferente para tener
un resultado diferente.
Un buen ejemplo de esta forma de actuar – un contexto en él que el error
no existe y donde sólo hay retroalimentación – es el de tomar un baño con agua
caliente. Para tomar un baño con agua caliente, que es como a mi me gusta
bañarme, lo primero que hago es prender el calentador, esperar un rato a que el
agua se caliente, y abrir la llave de la regadera, en este caso la de la
izquierda, hasta aquí todo va bien pero lo interesante es lo que hago a
continuación, estiro la mano para sentir la temperatura del chorro de agua, y
dependiendo de ella empiezo a ajustar las llaves, le abro un poco más a la fría
y le cierro un poco a la caliente, y ya cuando me estoy bañando repito este
proceso varias veces, en cuanto siento que el agua esta demasiado fría, le
cierro un poco a la llave de la derecha y le abro a la de la izquierda, pero si
siento que se pasa de caliente hago lo contrario, abro más la de la izquierda y
cierro la de la derecha. ¡Y lo más bonito es que nunca pienso que me equivoco!
simplemente siento la temperatura del agua y actuó en consecuencia, cuando me
baño no hay error solo retroalimentación.
Probablemente mientras lees estas palabras te das cuenta que esta es una
gran manera de avanzar en la vida, poniendo atención y ajustando tus acciones y
recordando que el error no es más que una etiqueta normalmente poco útil.
Después de reflexionar sobre estas palabras que has leído, de ponderar
los supuestos básicos de la Programación Neurolingüística, tal vez haya algunos
que te hagan mucho sentido y algunos otros en los que tengas tus dudas, y esto
me lleva a pensar en el primer entrenamiento de PNL que recibí, donde el
facilitador nos decía sobre estos supuestos que el no sabia si eran verdaderos
o si no lo eran, es más que ni siquiera le importaba si eran ciertos o no, que
las preguntas verdaderamente interesantes son ¿Estas ideas son útiles? ¿Me
ayudan a relacionarme mejor con los demás? ¿A generar bienestar? ¿A avanzar
rumbo a lo que es importante para mi?
Y te puedo contar que en mi propia experiencia he observado que cuando
me relaciono mal, cuando me lleno de problemas, cuando me siento sin recursos
estas ideas no están presentes, más bien pienso cosas como “mi manera de ver
las cosas es LA buena”, “los demás son los que tienen que cambiar”, “ese cuate
tiene malas intenciones”, “ya me equivoqué otra vez”, “sólo hay una forma de
hacer las cosas”. Y por el contrario cuando me creo estos supuestos entonces me
siento mejor, mis relaciones fluyen, logro con más facilidad lo que quiero, en
fin pongo los cimientos de una magia mucho más real que la de Hogwarts.
Así que mi pregunta es ¿qué vas a hacer para descubrir si estas ideas
son útiles para ti?
¡Que hermosas flores las de la
ceiba!
¡Deliciosos frutos del manzano!
¡Explosión en rojo de un
tabachín!
¡Sutil belleza de jacarandas!
No son nada.
Nada son,
Sin las humildes raíces que
perforan la tierra,
Sin las fibras ocultas que se
alimentan del suelo.
¡Ante la raíz me postro!
Te dejo un abrazo. Sergio.
miércoles, 10 de agosto de 2016
Los supuestos básicos peneleros. Parte II
Hace unos días por aquí les compartí un texto que escribí hace 8 años sobre los supuestos básicos de la Programación Neurolingüística. Bueno, en realidad un cachito de ese texto.
Hoy les quiero regalar otro fragmento. Por cierto, en el primero les compartí algunas ideas sobre el supuesto central: "el mapa no es el territorio". Si le quieres echar un ojo, pícale aquí: Supuestos - Parte I y si no, pues adelante... pásele a lo leído.
Hoy les quiero regalar otro fragmento. Por cierto, en el primero les compartí algunas ideas sobre el supuesto central: "el mapa no es el territorio". Si le quieres echar un ojo, pícale aquí: Supuestos - Parte I y si no, pues adelante... pásele a lo leído.
- Nos relacionamos con el mapa no con el
territorio o “contigo la milpa es rancho, y el atole, champurrado”
Este supuesto en realidad es la consecuencia lógica del anterior (te dije que le picaras arribita), y lo
que quiere decir es que no nos relacionamos con las cosas, con los eventos, con
las personas, directamente, sino con lo que pensamos sobre ellas. Vamos por el
mundo interpretándolo, y después actuando de acuerdo a esta interpretación, por
ejemplo… en tu experiencia, el idioma
inglés ¿es un idioma que te gusta?... Hay algunas personas que piensan que el
inglés es melódico, agradable al oído, fácil e interesante, pero hay otras
personas que piensan que el inglés es difícil, poco lógico, e incluso
desagradable, y lo más interesante es que cada persona actúa a partir de su
mapa, a quién le gusta el inglés lo aprende fácilmente, disfruta hablarlo e
incluso puede terminar dedicándose a enseñarlo, mientras que a quién no le
gusta, le va mal en sus clases de inglés, le puede dar miedo el hablarlo y se
dedica a cosas – si puede decidirlo – que no tengan nada que ver con el idioma
de Shakespeare.
Lo fascinante aquí, es que el inglés no es bonito, ni feo, simplemente
es, y en base a los juicios que generamos sobre él entonces actuamos, y del
mismo modo lo hacemos con cada evento de nuestra vida. Así que podemos observar que no existen mapas
correctos e incorrectos, sólo mapas útiles y mapas poco eficaces para
determinadas situaciones, en otras palabras, si yo quiero ir de Guadalajara a
Ciudad de México por tierra, me conviene tener un mapa de carreteras que
incluya Jalisco, Michoacán, el estado de México y el DF, no mi mapa de
Campeche, Quintana Roo y Yucatán sea malo, simplemente no me es útil para este
viaje.
Así que cuando me encuentro que mis mapas no me acercan a lo que quiero
lograr, la mejor idea es cambiar de mapa, buscar interpretaciones de la
realidad que me acerquen al bienestar, al logro, a la salud, a aquellas cosas
que son importantes para mi.
- Toda comunicación es redundante o “pélame,
que siempre te estoy hablando”
PNL observa a los seres humanos como entidades que se comunican todo el
tiempo, a veces con palabras y en muchas ocasiones sin ellas. Entonces los
buenos comunicadores ponen atención a toda esa comunicación, a las palabras, y
también a los movimientos del cuerpo, a los cambios en la respiración, al
movimiento de los ojos, a los gestos, a los silencios, de este modo este
supuesto es un llamado a afilar nuestras habilidades de observación, a detectar
los cambios más sutiles.
Un buen ejercicio que puedes hacer para seguir desarrollando esta
“agudeza sensorial” es empezar a prestar mayor atención a la comunicación no
verbal de las personas, por ejemplo observar a las personas en un café, en una
conversación, en la fila del banco y sin escuchar las palabras, preguntarte
¿qué está comunicando el cuerpo de esta persona?
¿qué está diciendo sin usar palabras? Recuerda que una sonrisa, un
guiño, un bostezo son comunicación, hasta nuestros pensamientos también lo son,
son la manera en que nos comunicamos con nosotros mismos y en muchas ocasiones
se dejan ver a través de nuestro cuerpo.
Cuando busques aplicar este supuesto en tu propia comunicación con los
demás, la idea es poner atención a todo, tanto palabras, como tono de voz, como
uso del cuerpo. Mi única recomendación es que tengas cuidado con las
interpretaciones, si no estás seguro que mensaje te está mandando la otra
persona, es mejor idea preguntarlo que asumir que sabes lo que significa, ya
que te puedes llevar algunas sorpresas. Por ejemplo tener los brazos cruzados
no siempre significa estar cerrado a lo que el otro dice, también puede ser que
la persona está poniendo atención a sus propios pensamientos, o incluso que
tiene frio. Así que pon atención, pero si no sabes… mejor pregunta.
- El significado de mi comunicación está en
la respuesta que obtengo o “lo que tu entiendes es lo que yo digo”
Desde mi punto de vista este supuesto es oro molido al momento de
comunicarme con los demás, mi propio trabajo me lleva a estar comunicándome
ante grupos, y la única forma de saber si voy bien, es observándolos. Esta idea
nos lleva a observar, observar y observar al otro (o a los otros), es a ellos a
los que debemos poner atención si queremos tener una buena comunicación.
Alguien es buen maestro sólo si sus alumnos aprenden, alguien es buen vendedor
sólo si sus clientes le compran, alguien es buen amante sólo si su amante lo
piensa (y lo siente), alguien es buen terapeuta sólo si sus pacientes sanan. En
fin lo que te quiero decir es que el enfoque debe de estar en la respuesta que
te da el otro, tanto verbal como no verbalmente, más que en ti mismo.
Los grandes comunicadores, en cualquier área, lanzan su comunicación,
observan la respuesta y actúan a partir de eso. Si lo notas los problemas
surgen cuando no observamos la respuesta a nuestra comunicación, cuando no
pelamos lo que el otro nos está diciendo y seguimos encarrilados en lo que
queremos decir y entonces caemos en frases como “es que no me entiendes”,
cuando la pregunta interna debería ser “¿cómo mando este mensaje para que tu
respuesta sea la que estoy buscando?” (o por lo menos se parezca)
- Toda conducta es útil en algún contexto o
“metiendo gol en la portería correcta”
Al usar PNL pensamos que todo lo que hace una persona puede ser útil… en
alguna circunstancia, y que nuestra tarea es encontrar cual es esa
circunstancia de forma que simplemente movamos esa conducta hacia un contexto
más adecuado. Permíteme hacerte algunas preguntas:
¿Tú crees que estar triste es útil? ¿te parece adecuado gritarle a un
niño? ¿pensarías que tener miedo sirve de algo?
Pues la gente que practica Programación Neurolingüística piensa que si.
Claro que no en todo momento, sólo en los contextos “correctos”. Por ejemplo el
estar tristes nos puede llevar a descansar, a recargar energía, a honrar a
alguien querido (en el caso de un duelo), gritarle a un niño es una gran idea,
si le estoy echando porras en un partido o si veo que se acerca a algo
peligroso, y el miedo puede ser un maravilloso mecanismo de supervivencia, es
una excelente forma de protegernos.
Lo que me gustaría transmitir es que no podemos juzgar si una conducta
es adecuada o no, hasta que no conocemos el contexto. Meter gol es maravilloso…
siempre y cuando sea en la portería rival. Cantar desnudo puede ser bochornoso…
aunque no tanto si es en la regadera.
Así que cuando te encuentres con una conducta que no te gusta del todo –
tuya o de los demás – diviértete un rato buscando en que contextos esa conducta
es la más adecuada.
En unos días les comparto el fragmento final. ¡Gracias por leerme!
Sergio
viernes, 5 de agosto de 2016
Los supuestos básicos peneleros. Parte I
Ayer me reencontré con este texto que escribí en el 2008, la idea original es que sería un capítulo del libro sobre Programación Neurolingüística que escribiríamos en bola los instructores del Centro Mexicano PNL (desafortunadamente el proyecto nunca terminó de cuajar). El chiste es que me lo encontré ayer... y no me pareció tan malo. Así que decidí compartirlo en 3 entregas, ahí les va la primera:
“Descendió lluvia, y vinieron
ríos y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque
estaba fundada sobre la roca” Mateo 7:25
Toda área del conocimiento se construye a partir de ciertas premisas que
le dan sentido, son los cimientos que permiten edificar ya sea construcciones
sólidas o estructuras tambaleantes. Y si bien no se ven a simple vista – al
igual que los cimientos de tu casa – su solidez será determinante para lo que
venga encima.
¿Te has preguntado cuales son los cimientos sobre los cuales se
construyó Hogwarts (la célebre escuela de magia, donde estudia Harry Potter)?
La verdad es que yo no me lo había planteado, hasta el momento de escribir
estas líneas, sin embargo si me he planteado cuales son los cimientos que
permiten operar la magia del cambio, la magia de la transformación, la magia
del bienestar.
Por ejemplo alguno de las premisas, o supuestos básicos, de la física
clásica son:
- El universo está construido de masa y energía
- Masa y energía son entidades diferentes
- La masa y la energía pueden ubicarse en el
tiempo y en el espacio
- Tiempo y espacio son entidades diferentes
Sobre estos cimientos se ha construido todo el edificio de la física
clásica, lo cual ha permitido al hombre entender desde la fuerza de gravedad,
hasta hacer palomitas en el microondas. Una anotación interesante es que los
supuestos básicos de cualquier área del conocimiento, cambian con el tiempo,
esto es, surgen, permiten ciertos desarrollos, y llega un momento en el que
empiezan a ser cuestionados, en el caso de la física podemos ver como los
descubrimientos de Einstein, comienzan a sembrar dudas en como entendemos el
funcionamiento del universo, y aún más como a partir de Werner Heisenberg y
Niels Bohr, la física cuántica comienza a poner de cabeza todos estos
supuestos.
Así que con estas ideas en la mente, te invito a explorar los supuestos
que le dan sentido a la PNL, así que ponte tu casco y tus botas para entrarle a
revisar los cimientos de la magia. Como bien sabes la PNL surge de observar lo
que funciona, así que estos fundamentos provienen de distintas áreas, desde la
lingüística transformacional hasta la teoría general de sistemas.
- El mapa no es el territorio o “cada cabeza
es un mundo”
Alfred Korzybski - un estudioso polaco de la semántica y la matemática -
puso en palabras bonitas lo que nuestras abuelas ya sabían. Cada ser humano
percibe e interpreta la realidad de maneras diferentes.
La definición de mapa es “representación gráfica de un territorio”, y la
idea puede parecer bastante simple, es obvio que cuando sostengo un mapa de la
república mexicana en mis manos, no estoy sosteniendo a México, sólo a una de
sus representaciones, sin embargo si llevamos está idea un poco más allá,
podemos cambiar la palabra mapa por “representación de la realidad”, y la
palabra territorio por la palabra “realidad”. De este modo este supuesto
quedaría así “la representación de la realidad no es la realidad”, en otras
palabras ¡lo que yo pienso sobre las cosas no es la verdad! – o por lo menos,
no es toda la verdad.
Si te pones a pensar, te darás cuenta que los seres humanos tenemos una
percepción reducida, los colores abajo del rojo – los infrarrojos – son
invisibles a nuestros ojos, los colores arriba del violeta – los ultravioletas
– tampoco los podemos ver, y del mismo modo hay sonidos y sensaciones que
existen pero que no percibimos. Con esto quiero decir que nuestro equipo físico
no nos permite conocer toda la realidad, y si a esto le añadimos nuestra educación,
valores, cultura, familia, prejuicios, etcétera, nos daremos cuenta que sólo
tenemos un cachito (si bien nos va) de la realidad.
Este supuesto tiene varias implicaciones prácticas, por un lado es una
invitación a la tolerancia, a darnos cuenta que cada persona piensa distinto, y
por otro a la humildad, a darme cuenta que no poseo la verdad absoluta.
¡Saludazos! En unos días les comparto otro cachito.
Sergio
martes, 19 de julio de 2016
Sin rencores
Peña Nieto nos pidió perdón y se necesita valentía para hacerlo en público, en cadena nacional y ante tan selecta audiencia. Yo no soy rencoroso, así que: por supuesto Enrique, no te preocupes te perdono. No hay bronca, en realidad no me molesta la "percepción que generaste" por el escándalo de la casa blanca. Por eso claro que te perdono.
Y pues aprovechando el buen ánimo y la voluntad de autocrítica, tal vez el presidente se podría encarrerar y pedir disculpas por cosas que si son ofensivas. Me vendría muy bien escuchar las disculpas (y saber de las acciones para reparar los daños) por algunas de estas cosas:
* Prometer que no habría aumentos a la gasolina después de la reforma energética y que se anuncie el siguiente gasolinazo.
* Declararle la guerra al magisterio con una reforma laboral disfrazada de educativa, en lugar de proponer una verdadera revolución en la educación con el apoyo de los maestros.
* Darle el tiro de gracia a PEMEX.
* Vetar de los medios mexicanos a Carmen Aristegui y su equipo periodístico.
* Invitarme a "superar" la desaparición de los 43 normalistas en vez de buscarlos por cielo, mar y tierra... y procesar a los responsables.
* Pensar que el problema de la casa blanca es un problema de "percepción" y no de corrupción, de insensibilidad y de falta de ética.
En serio no soy rencoroso me encantaría perdonarte.
lunes, 23 de mayo de 2016
Eva y los cuentos
Pues resulta que Dios hizo al Hombre a su imagen y semejanza… y como esa tarde Eva no estaba del mejor humor los mandó –por presumidos- a dar la vuelta a la manzana.
De modo que Eva se quedó bien
agusto en su jardín sin nadie que la molestara. Por un ratito, ya que como
buena Eva no se podía estar quietecita por mucho tiempo. Le hubiera encantado
mover un par de ríos, cambiar de lugar esas tres lomas y poner ese arbolito del
conocimiento un poquito más pa´llá, así que después de un rato casi se
arrepintió de haber mandado al Adán a dar la vuelta.
Pero decidida a aprovechar que el
donador de costillas y Don “Hágase la luz” se iban a tardar –pues como bien
saben, la manzana era grande- decidió ponerse a hacer lo que más le gustaba
hacer: usar la palabra, contar, inventar mundos e historias.
Así que lo primero que hizo fue
inventarse compañeras para contarse juntas. Le daba flojera contarle a la
serpiente (que era la única otra cosa platicadora por aquellos rumbos), así que
se inventó a las abuelitas de cada raza. Luminosas viejecitas de todos los
colores, con buena lengua y mejor oreja. ¡Y la
contadera comenzó!
Juntas dieron rienda suelta a
todos los cuentos, de su voz surgieron princesas que iban a la guerra, guerreras
que volaban en palos de escoba, brujas vestidas de rosa con una preciosa
coronita en la cabeza, se contaron sobre diosas que hacían hombres de masa de
maíz, sobre curanderas que solo aparecen cuando huele a lluvia, le dieron vida
a Sherezada, a Eva Luna y a Laura Casillas. Se contaron historias hermosas y
terribles, de las que rompen el corazón y también de las que lo sanan, lloraron
juntas y se rieron hasta que les dolió la panza.
Y con cada cuento el mundo se
hacía más grande y más rico. De ahí nacieron los colibrís y el agua de
horchata, la luna cuando sólo es una uñita, el aroma de las guayabas, la salsa
de molcajete, las miradas congela-escuincles y los besos levanta-muertos. Ahí
en el jardín del Edén –entre cuento y cuento- se inventaron los abrazos de
mamá, los niños que (como mi hija) con solo reír se echan a volar, las palabras
indignadas y aunque ustedes no lo crean también el café cargado y las arañas
pequeñitas.
En esas estaban, bien contentas
con tanto cuento, cuando por fin regresaron Dios y el Hombre. Ellos venían
fastidiados de tanto caminar, bien calladitos porque no hay mucho de que
platicar con tu imagen y semejanza, pronto la charla se pone muy aburrida.
Ellas estaban tan concentradas que no se dieron cuenta, o si se dieron cuenta
no les importó gran cosa. Ellos estaban a punto de interrumpir, pero al
escuchar las voces su silencio se hizo
más profundo… ¡El hechizo estaba muy cabrón! ¡Había tantas cosas nuevas que
surgieron de los cuentos! ¡Sus palabras
estaban tan llenas de fuerza!
Además fue justo cuando una de
las ancianas empezaba la historia de Rosario, Chayito le decían, la de la
cucharita de plata; así que el Hombre y Dios se quedaron todavía más
silenciosos, pelando los ojos y cuadrando las orejas ahora no de aburrimiento
sino de asombro.
Y con su voz
sin tiempo, la anciana contó:
…
…
…
Así terminó la historia de la abuela…
y así seguimos nosotros, asombrados, sin mucho que decir. Esperando que Eva nos
invite otra vez al jardín, que nos enseñe de su magia, que nos pida que movamos
aquel cerrito de aquí para allá y que la próxima vuelta a la manzana la demos
tomados de la mano.
Sergio Hernández Ledward
(Para el Festival Internacional de Narración Oral - Palabras al Viento 2016)
lunes, 16 de mayo de 2016
De aprendices y maestros
Acaba de pasar el día del maestro, mítico ser: odiado, temido, admirado, mal-pagado, dizque-evaluado, marchista, sembrador de esperanzas, marchitador de sueños, parista y casi cualquier cosa que termine con ado, ido, to, so o cho.
Aunque no soy docente de profesión, me dedico a eso de estar frente a grupos y apostarle a que algo podemos aprendernos juntos. Así que la reflexión sobre qué significa ser maestro (o que quiero que signifique para mí) es casi, casi obligada.
De entrada quiero dejar bien clarito (para mi mismo, sobretodo) que no creo en el hombre -ni en la mujer- que se crea a sí mismo; aunque alguna influencia debemos tener en esa misteriosa labor. No podría ser quien soy, saber lo que sé, ni hacer lo que hago sin mis maestros. No creería en lo que creo. Mis grandezas serían muchas menos y mis estupideces muchas más.
A dónde volteo miro a mis maestros. Maestros-padres, maestros-hermanos, maestros-amigos, maestros-libros, maestra-hija, maestra-esposa... ¡Hasta maestros de profesión! Imposible pensar que sólo soy fruto de mi esfuerzo. Estoy en deuda con el mundo, con los maestros buenos y los regulares, con los maestros que recuerdo con frecuencia y con los que ya se me olvidaron, con los que se sentían muy chichos y con los que no se daban cuenta que lo eran. Sólo se me ocurren dos maneras de ir pagando -extrañas formas de hacerlo: la primera es hacer crecer la deuda, la segunda poner en deuda a otros.
Me explico. Para pagar la deuda hay que hacerla crecer. No veo mejor manera de honrar a mis maestros que seguir aprendiendo. Así que hoy quiero reafirmar mi compromiso como aprendiz. ¡Que la deuda aumente! Soy novato, pie-tierno, cinta azul, principiante. Quiero seguirlo siendo mientras haya camino. Como buen principiante aspiro a equivocarme mucho, a hacer muchas preguntas (muchas muy estúpidas y algunas buenas también), a conseguir ser esponja.
Para pagar la deuda hay que poner en deuda a otros. Que no se me olvide que soy maestro, que lo que se comparte crece, que lo que se brinda se multiplica. Ojalá mi mirada se profundice, mi corazón se amplíe y mi mente se afile como espada, que pueda poner esa mirada, ese corazón y esa mente al servicio de otros. Que mi generosidad crezca.
Me parece que no hay de otra, se trata de quitar las etiquetas. Alumno y Maestro en el fondo son lo mismo... o por lo menos eso quiero creer.
¡Feliz día a todos! ¡Gracias maestros! (estamos en deuda)
Sergio
Aunque no soy docente de profesión, me dedico a eso de estar frente a grupos y apostarle a que algo podemos aprendernos juntos. Así que la reflexión sobre qué significa ser maestro (o que quiero que signifique para mí) es casi, casi obligada.
De entrada quiero dejar bien clarito (para mi mismo, sobretodo) que no creo en el hombre -ni en la mujer- que se crea a sí mismo; aunque alguna influencia debemos tener en esa misteriosa labor. No podría ser quien soy, saber lo que sé, ni hacer lo que hago sin mis maestros. No creería en lo que creo. Mis grandezas serían muchas menos y mis estupideces muchas más.
A dónde volteo miro a mis maestros. Maestros-padres, maestros-hermanos, maestros-amigos, maestros-libros, maestra-hija, maestra-esposa... ¡Hasta maestros de profesión! Imposible pensar que sólo soy fruto de mi esfuerzo. Estoy en deuda con el mundo, con los maestros buenos y los regulares, con los maestros que recuerdo con frecuencia y con los que ya se me olvidaron, con los que se sentían muy chichos y con los que no se daban cuenta que lo eran. Sólo se me ocurren dos maneras de ir pagando -extrañas formas de hacerlo: la primera es hacer crecer la deuda, la segunda poner en deuda a otros.
Me explico. Para pagar la deuda hay que hacerla crecer. No veo mejor manera de honrar a mis maestros que seguir aprendiendo. Así que hoy quiero reafirmar mi compromiso como aprendiz. ¡Que la deuda aumente! Soy novato, pie-tierno, cinta azul, principiante. Quiero seguirlo siendo mientras haya camino. Como buen principiante aspiro a equivocarme mucho, a hacer muchas preguntas (muchas muy estúpidas y algunas buenas también), a conseguir ser esponja.
Para pagar la deuda hay que poner en deuda a otros. Que no se me olvide que soy maestro, que lo que se comparte crece, que lo que se brinda se multiplica. Ojalá mi mirada se profundice, mi corazón se amplíe y mi mente se afile como espada, que pueda poner esa mirada, ese corazón y esa mente al servicio de otros. Que mi generosidad crezca.
Me parece que no hay de otra, se trata de quitar las etiquetas. Alumno y Maestro en el fondo son lo mismo... o por lo menos eso quiero creer.
¡Feliz día a todos! ¡Gracias maestros! (estamos en deuda)
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