miércoles, 10 de agosto de 2016

Los supuestos básicos peneleros. Parte II

Hace unos días por aquí les compartí un texto que escribí hace 8 años sobre los supuestos básicos de la Programación Neurolingüística. Bueno, en realidad un cachito de ese texto.
Hoy les quiero regalar otro fragmento. Por cierto, en el primero les compartí algunas ideas sobre el supuesto central: "el mapa no es el territorio". Si le quieres echar un ojo, pícale aquí: Supuestos - Parte I y si no, pues adelante... pásele a lo leído.



  • Nos relacionamos con el mapa no con el territorio o “contigo la milpa es rancho, y el atole, champurrado”
Este supuesto en realidad es la consecuencia lógica del anterior (te dije que le picaras arribita), y lo que quiere decir es que no nos relacionamos con las cosas, con los eventos, con las personas, directamente, sino con lo que pensamos sobre ellas. Vamos por el mundo interpretándolo, y después actuando de acuerdo a esta interpretación, por ejemplo… en tu experiencia,  el idioma inglés ¿es un idioma que te gusta?... Hay algunas personas que piensan que el inglés es melódico, agradable al oído, fácil e interesante, pero hay otras personas que piensan que el inglés es difícil, poco lógico, e incluso desagradable, y lo más interesante es que cada persona actúa a partir de su mapa, a quién le gusta el inglés lo aprende fácilmente, disfruta hablarlo e incluso puede terminar dedicándose a enseñarlo, mientras que a quién no le gusta, le va mal en sus clases de inglés, le puede dar miedo el hablarlo y se dedica a cosas – si puede decidirlo – que no tengan nada que ver con el idioma de Shakespeare.
Lo fascinante aquí, es que el inglés no es bonito, ni feo, simplemente es, y en base a los juicios que generamos sobre él entonces actuamos, y del mismo modo lo hacemos con cada evento de nuestra vida.  Así que podemos observar que no existen mapas correctos e incorrectos, sólo mapas útiles y mapas poco eficaces para determinadas situaciones, en otras palabras, si yo quiero ir de Guadalajara a Ciudad de México por tierra, me conviene tener un mapa de carreteras que incluya Jalisco, Michoacán, el estado de México y el DF, no mi mapa de Campeche, Quintana Roo y Yucatán sea malo, simplemente no me es útil para este viaje.
Así que cuando me encuentro que mis mapas no me acercan a lo que quiero lograr, la mejor idea es cambiar de mapa, buscar interpretaciones de la realidad que me acerquen al bienestar, al logro, a la salud, a aquellas cosas que son importantes para mi.

  • Toda comunicación es redundante o “pélame, que siempre te estoy hablando”
PNL observa a los seres humanos como entidades que se comunican todo el tiempo, a veces con palabras y en muchas ocasiones sin ellas. Entonces los buenos comunicadores ponen atención a toda esa comunicación, a las palabras, y también a los movimientos del cuerpo, a los cambios en la respiración, al movimiento de los ojos, a los gestos, a los silencios, de este modo este supuesto es un llamado a afilar nuestras habilidades de observación, a detectar los cambios más sutiles.
Un buen ejercicio que puedes hacer para seguir desarrollando esta “agudeza sensorial” es empezar a prestar mayor atención a la comunicación no verbal de las personas, por ejemplo observar a las personas en un café, en una conversación, en la fila del banco y sin escuchar las palabras, preguntarte ¿qué está comunicando el cuerpo de esta persona?
¿qué está diciendo sin usar palabras? Recuerda que una sonrisa, un guiño, un bostezo son comunicación, hasta nuestros pensamientos también lo son, son la manera en que nos comunicamos con nosotros mismos y en muchas ocasiones se dejan ver a través de nuestro cuerpo.
Cuando busques aplicar este supuesto en tu propia comunicación con los demás, la idea es poner atención a todo, tanto palabras, como tono de voz, como uso del cuerpo. Mi única recomendación es que tengas cuidado con las interpretaciones, si no estás seguro que mensaje te está mandando la otra persona, es mejor idea preguntarlo que asumir que sabes lo que significa, ya que te puedes llevar algunas sorpresas. Por ejemplo tener los brazos cruzados no siempre significa estar cerrado a lo que el otro dice, también puede ser que la persona está poniendo atención a sus propios pensamientos, o incluso que tiene frio. Así que pon atención, pero si no sabes… mejor pregunta.

  • El significado de mi comunicación está en la respuesta que obtengo o “lo que tu entiendes es lo que yo digo”
Desde mi punto de vista este supuesto es oro molido al momento de comunicarme con los demás, mi propio trabajo me lleva a estar comunicándome ante grupos, y la única forma de saber si voy bien, es observándolos. Esta idea nos lleva a observar, observar y observar al otro (o a los otros), es a ellos a los que debemos poner atención si queremos tener una buena comunicación. Alguien es buen maestro sólo si sus alumnos aprenden, alguien es buen vendedor sólo si sus clientes le compran, alguien es buen amante sólo si su amante lo piensa (y lo siente), alguien es buen terapeuta sólo si sus pacientes sanan. En fin lo que te quiero decir es que el enfoque debe de estar en la respuesta que te da el otro, tanto verbal como no verbalmente, más que en ti mismo.
Los grandes comunicadores, en cualquier área, lanzan su comunicación, observan la respuesta y actúan a partir de eso. Si lo notas los problemas surgen cuando no observamos la respuesta a nuestra comunicación, cuando no pelamos lo que el otro nos está diciendo y seguimos encarrilados en lo que queremos decir y entonces caemos en frases como “es que no me entiendes”, cuando la pregunta interna debería ser “¿cómo mando este mensaje para que tu respuesta sea la que estoy buscando?” (o por lo menos se parezca)

  • Toda conducta es útil en algún contexto o “metiendo gol en la portería correcta”
Al usar PNL pensamos que todo lo que hace una persona puede ser útil… en alguna circunstancia, y que nuestra tarea es encontrar cual es esa circunstancia de forma que simplemente movamos esa conducta hacia un contexto más adecuado. Permíteme hacerte algunas preguntas:
¿Tú crees que estar triste es útil? ¿te parece adecuado gritarle a un niño? ¿pensarías que tener miedo sirve de algo?
Pues la gente que practica Programación Neurolingüística piensa que si. Claro que no en todo momento, sólo en los contextos “correctos”. Por ejemplo el estar tristes nos puede llevar a descansar, a recargar energía, a honrar a alguien querido (en el caso de un duelo), gritarle a un niño es una gran idea, si le estoy echando porras en un partido o si veo que se acerca a algo peligroso, y el miedo puede ser un maravilloso mecanismo de supervivencia, es una excelente forma de protegernos.
Lo que me gustaría transmitir es que no podemos juzgar si una conducta es adecuada o no, hasta que no conocemos el contexto. Meter gol es maravilloso… siempre y cuando sea en la portería rival. Cantar desnudo puede ser bochornoso… aunque no tanto si es en la regadera.

Así que cuando te encuentres con una conducta que no te gusta del todo – tuya o de los demás – diviértete un rato buscando en que contextos esa conducta es la más adecuada.

En unos días les comparto el fragmento final. ¡Gracias por leerme!

Sergio


viernes, 5 de agosto de 2016

Los supuestos básicos peneleros. Parte I

Ayer me reencontré con este texto que escribí en el 2008, la idea original es que sería un capítulo del libro sobre Programación Neurolingüística que escribiríamos en bola los instructores del Centro Mexicano PNL (desafortunadamente el proyecto nunca terminó de cuajar). El chiste es que me lo encontré ayer... y no me pareció tan malo. Así que decidí compartirlo en 3 entregas, ahí les va la primera:

“Descendió lluvia, y vinieron ríos y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca” Mateo 7:25

Toda área del conocimiento se construye a partir de ciertas premisas que le dan sentido, son los cimientos que permiten edificar ya sea construcciones sólidas o estructuras tambaleantes. Y si bien no se ven a simple vista – al igual que los cimientos de tu casa – su solidez será determinante para lo que venga encima.

¿Te has preguntado cuales son los cimientos sobre los cuales se construyó Hogwarts (la célebre escuela de magia, donde estudia Harry Potter)? La verdad es que yo no me lo había planteado, hasta el momento de escribir estas líneas, sin embargo si me he planteado cuales son los cimientos que permiten operar la magia del cambio, la magia de la transformación, la magia del bienestar.

Por ejemplo alguno de las premisas, o supuestos básicos, de la física clásica son:
  • El universo está construido de masa y energía
  • Masa y energía son entidades diferentes
  • La masa y la energía pueden ubicarse en el tiempo y en el espacio
  • Tiempo y espacio son entidades diferentes

Sobre estos cimientos se ha construido todo el edificio de la física clásica, lo cual ha permitido al hombre entender desde la fuerza de gravedad, hasta hacer palomitas en el microondas. Una anotación interesante es que los supuestos básicos de cualquier área del conocimiento, cambian con el tiempo, esto es, surgen, permiten ciertos desarrollos, y llega un momento en el que empiezan a ser cuestionados, en el caso de la física podemos ver como los descubrimientos de Einstein, comienzan a sembrar dudas en como entendemos el funcionamiento del universo, y aún más como a partir de Werner Heisenberg y Niels Bohr, la física cuántica comienza a poner de cabeza todos estos supuestos.

Así que con estas ideas en la mente, te invito a explorar los supuestos que le dan sentido a la PNL, así que ponte tu casco y tus botas para entrarle a revisar los cimientos de la magia. Como bien sabes la PNL surge de observar lo que funciona, así que estos fundamentos provienen de distintas áreas, desde la lingüística transformacional hasta la teoría general de sistemas.


  • El mapa no es el territorio o “cada cabeza es un mundo”
Alfred Korzybski - un estudioso polaco de la semántica y la matemática - puso en palabras bonitas lo que nuestras abuelas ya sabían. Cada ser humano percibe e interpreta la realidad de maneras diferentes.
La definición de mapa es “representación gráfica de un territorio”, y la idea puede parecer bastante simple, es obvio que cuando sostengo un mapa de la república mexicana en mis manos, no estoy sosteniendo a México, sólo a una de sus representaciones, sin embargo si llevamos está idea un poco más allá, podemos cambiar la palabra mapa por “representación de la realidad”, y la palabra territorio por la palabra “realidad”. De este modo este supuesto quedaría así “la representación de la realidad no es la realidad”, en otras palabras ¡lo que yo pienso sobre las cosas no es la verdad! – o por lo menos, no es toda la verdad.
Si te pones a pensar, te darás cuenta que los seres humanos tenemos una percepción reducida, los colores abajo del rojo – los infrarrojos – son invisibles a nuestros ojos, los colores arriba del violeta – los ultravioletas – tampoco los podemos ver, y del mismo modo hay sonidos y sensaciones que existen pero que no percibimos. Con esto quiero decir que nuestro equipo físico no nos permite conocer toda la realidad, y si a esto le añadimos nuestra educación, valores, cultura, familia, prejuicios, etcétera, nos daremos cuenta que sólo tenemos un cachito (si bien nos va) de la realidad.

Este supuesto tiene varias implicaciones prácticas, por un lado es una invitación a la tolerancia, a darnos cuenta que cada persona piensa distinto, y por otro a la humildad, a darme cuenta que no poseo la verdad absoluta.

¡Saludazos! En unos días les comparto otro cachito.

Sergio

martes, 19 de julio de 2016

Sin rencores

Peña Nieto nos pidió perdón y se necesita valentía para hacerlo en público, en cadena nacional y ante tan selecta audiencia. Yo no soy rencoroso, así que: por supuesto Enrique, no te preocupes te perdono. No hay bronca, en realidad no me molesta la "percepción que generaste" por el escándalo de la casa blanca. Por eso claro que te perdono.
Y pues aprovechando el buen ánimo y la voluntad de autocrítica, tal vez el presidente se podría encarrerar y pedir disculpas por cosas que si son ofensivas. Me vendría muy bien escuchar las disculpas (y saber de las acciones para reparar los daños) por algunas de estas cosas:

* Prometer que no habría aumentos a la gasolina después de la reforma energética y que se anuncie el siguiente gasolinazo.

* Declararle la guerra al magisterio con una reforma laboral disfrazada de educativa, en lugar de proponer una verdadera revolución en la educación con el apoyo de los maestros.

* Darle el tiro de gracia a PEMEX.

* Vetar de los medios mexicanos a Carmen Aristegui y su equipo periodístico.

* Invitarme a "superar" la desaparición de los 43 normalistas en vez de buscarlos por cielo, mar y tierra... y procesar a los responsables.

* Pensar que el problema de la casa blanca es un problema de "percepción" y no de corrupción, de insensibilidad y de falta de ética.

En serio no soy rencoroso me encantaría perdonarte.

lunes, 23 de mayo de 2016

Eva y los cuentos


Pues resulta que Dios hizo al Hombre a su imagen y semejanza… y como esa tarde Eva no estaba del mejor humor los mandó –por presumidos- a dar la vuelta a la manzana.

De modo que Eva se quedó bien agusto en su jardín sin nadie que la molestara. Por un ratito, ya que como buena Eva no se podía estar quietecita por mucho tiempo. Le hubiera encantado mover un par de ríos, cambiar de lugar esas tres lomas y poner ese arbolito del conocimiento un poquito más pa´llá, así que después de un rato casi se arrepintió de haber mandado al Adán a dar la vuelta.
Pero decidida a aprovechar que el donador de costillas y Don “Hágase la luz” se iban a tardar –pues como bien saben, la manzana era grande- decidió ponerse a hacer lo que más le gustaba hacer: usar la palabra, contar, inventar mundos e historias.

Así que lo primero que hizo fue inventarse compañeras para contarse juntas. Le daba flojera contarle a la serpiente (que era la única otra cosa platicadora por aquellos rumbos), así que se inventó a las abuelitas de cada raza. Luminosas viejecitas de todos los colores, con buena lengua y mejor oreja. ¡Y la  contadera comenzó!
Juntas dieron rienda suelta a todos los cuentos, de su voz surgieron princesas que iban a la guerra, guerreras que volaban en palos de escoba, brujas vestidas de rosa con una preciosa coronita en la cabeza, se contaron sobre diosas que hacían hombres de masa de maíz, sobre curanderas que solo aparecen cuando huele a lluvia, le dieron vida a Sherezada, a Eva Luna y a Laura Casillas. Se contaron historias hermosas y terribles, de las que rompen el corazón y también de las que lo sanan, lloraron juntas y se rieron hasta que les dolió la panza.
Y con cada cuento el mundo se hacía más grande y más rico. De ahí nacieron los colibrís y el agua de horchata, la luna cuando sólo es una uñita, el aroma de las guayabas, la salsa de molcajete, las miradas congela-escuincles y los besos levanta-muertos. Ahí en el jardín del Edén –entre cuento y cuento- se inventaron los abrazos de mamá, los niños que (como mi hija) con solo reír se echan a volar, las palabras indignadas y aunque ustedes no lo crean también el café cargado y las arañas pequeñitas.

En esas estaban, bien contentas con tanto cuento, cuando por fin regresaron Dios y el Hombre. Ellos venían fastidiados de tanto caminar, bien calladitos porque no hay mucho de que platicar con tu imagen y semejanza, pronto la charla se pone muy aburrida. Ellas estaban tan concentradas que no se dieron cuenta, o si se dieron cuenta no les importó gran cosa. Ellos estaban a punto de interrumpir, pero al escuchar las voces su  silencio se hizo más profundo… ¡El hechizo estaba muy cabrón! ¡Había tantas cosas nuevas que surgieron  de los cuentos! ¡Sus palabras estaban tan llenas de fuerza!

Además fue justo cuando una de las ancianas empezaba la historia de Rosario, Chayito le decían, la de la cucharita de plata; así que el Hombre y Dios se quedaron todavía más silenciosos, pelando los ojos y cuadrando las orejas ahora no de aburrimiento sino de asombro.

Y con su voz sin tiempo, la anciana contó:

…

…

…



Así terminó la historia de la abuela… y así seguimos nosotros, asombrados, sin mucho que decir. Esperando que Eva nos invite otra vez al jardín, que nos enseñe de su magia, que nos pida que movamos aquel cerrito de aquí para allá y que la próxima vuelta a la manzana la demos tomados de la mano.

Sergio Hernández Ledward
(Para el Festival Internacional de Narración Oral - Palabras al Viento 2016)

lunes, 16 de mayo de 2016

De aprendices y maestros

Acaba de pasar el día del maestro, mítico ser: odiado, temido, admirado, mal-pagado, dizque-evaluado, marchista, sembrador de esperanzas, marchitador de sueños, parista y casi cualquier cosa que termine con ado, ido, to, so o cho.

Aunque no soy docente de profesión, me dedico a eso de estar frente a grupos y apostarle a que algo podemos aprendernos juntos. Así que la reflexión sobre qué significa ser maestro (o que quiero que signifique para mí) es casi, casi obligada.

De entrada quiero dejar bien clarito (para mi mismo, sobretodo) que no creo en el hombre -ni en la mujer- que se crea a sí mismo; aunque alguna influencia debemos tener en esa misteriosa labor. No podría ser quien soy, saber lo que sé, ni hacer lo que hago sin mis maestros. No creería en lo que creo. Mis grandezas serían muchas menos y mis estupideces muchas más.
A dónde volteo miro a mis maestros. Maestros-padres,  maestros-hermanos, maestros-amigos, maestros-libros, maestra-hija, maestra-esposa... ¡Hasta maestros de profesión! Imposible pensar que sólo soy fruto de mi esfuerzo. Estoy en deuda con el mundo, con los maestros buenos y los regulares, con los maestros que recuerdo con frecuencia y con los que ya se me olvidaron, con los que se sentían muy chichos y con los que no se daban cuenta que lo eran. Sólo se me ocurren dos maneras de ir pagando -extrañas formas de hacerlo: la primera es hacer crecer la deuda, la segunda poner en deuda a otros.

Me explico. Para pagar la deuda hay que hacerla crecer. No veo mejor manera de honrar a mis maestros que seguir aprendiendo. Así que hoy quiero reafirmar mi compromiso como aprendiz. ¡Que la deuda aumente! Soy novato, pie-tierno, cinta azul, principiante. Quiero seguirlo siendo mientras haya camino. Como buen principiante aspiro a equivocarme mucho, a hacer muchas preguntas (muchas muy estúpidas y algunas buenas también), a conseguir ser esponja.
Para pagar la deuda hay que poner en deuda a otros. Que no se me olvide que soy maestro, que lo que se comparte crece, que lo que se brinda se multiplica. Ojalá mi mirada se profundice, mi corazón se amplíe y mi mente se afile como espada, que pueda poner esa mirada, ese corazón y esa mente al servicio de otros. Que mi generosidad crezca. 

Me parece que no hay de otra, se trata de quitar las etiquetas. Alumno y Maestro en el fondo son lo mismo... o por lo menos eso quiero creer.

¡Feliz día a todos! ¡Gracias maestros! (estamos en deuda)

Sergio

viernes, 18 de diciembre de 2015

Preguntas

No podemos enseñarle nada a la gente, sólo podemos ayudarles a descubrir lo que hay en su interior.
Galileo Galilei
Siempre he sido fastidiosamente preguntón, lo fui de niño y lo sigo siendo ahora. Cuando no se, pregunto, cuando se, pues pregunto más.
En estos días he estado dando un taller de Programación Neurolingüística y Coaching para tutores en una universidad y mucho de lo que hemos estado platicando ha sido sobre las preguntas y su poder. Y es que sin duda hay de preguntas a preguntas: útiles, absurdas, imaginativas, limitadoras, confusas y poderosas.
Tal vez puedas recordar la época de exámenes durante tus años de estudiante. Si las preguntas que te hacían eran claras entonces sólo dependía de tu conocimiento responderlas, pero si el maestro no sabía formularlas y las preguntas eran confusas entonces estabas en un mayor aprieto.
Pero aquí la cuestión es ¿qué tipo de preguntas te haces a ti mismo? – Una pregunta es como una linterna, lleva a tu mente a iluminar cierta parte de tu experiencia… y como al cerebro le gustan las linternas, los retos y las preguntas se pondrá a buscarle respuesta. Así que es fundamental que te hagas buenas preguntas. Considera la diferencia entre hacerte estas preguntas (y responderlas mentalmente)
¿Cuál es el principal problema que tienes? ¿Cuándo se originó? ¿De qué maneras te afecta? ¿Qué va a pasar si no lo resuelves? ¿Por qué no has sido capaz de resolverlo todavía?
Si te fijas, no son preguntas muy buenas. Se centran en el problema, generan sensaciones de disgusto y frustración, y no ayudan a encontrar una solución. Ahora considera las siguientes:
¿Cuál es una de tus metas más importantes? ¿Cómo te vas a dar cuenta cuando la hayas logrado? ¿Cómo te va a beneficiar alcanzarla? ¿Cuáles de tus habilidades usarás para lograrla? ¿Qué puedes hacer para disfrutar tu camino hacia ella? Se sienten completamente diferente, ¿verdad? Estas preguntas se centran en soluciones y recursos. Ponen la linterna en lo que quieres que crezca.
Algunas características de las preguntas poderosas es que se centran en la solución, cambian la perspectiva, generan descubrimientos, generalmente son abiertas y conducen a la acción. Así que aquí te dejo tres preguntas como regalo:
¿Cuáles son los sueños, anhelos y metas que laten en tu corazón?
¿Qué pequeño o gran acto de generosidad puedes hacer hoy?
¿Qué puedes hacer para saber más de algo que te parezca interesantísimo?

Muy felices fiestas y yo me pregunto ¿cuál será la sorpresa más deliciosa que nos espera en estos días?

Sergio Hernández Ledward
y en twitter: @checoequis